Anchoas y Tigretones

Wallflower

funny

 

 

Hay una película, que antes fue novela, en la que a Charlie – el chico tímido y sensible refugiado en los mundos de ficción, con nula vida social  y la eterna responsabilidad de demostrar que está bien para no preocupar a nadie-le regalan una máquina de escribir. Se la regala la, otra vez ya visto, la chica aparentemente inalcanzable y que lo observa con ternura, admirándole en secreto, sabedora de sus realidades tan diferentes, de sus planetas distintos, de sus ecosistemas tan incompatibles. Sam le pide a Charlie que escriba alguna vez sobre ellos, sobre esa historia común que existe y no es a la vez, lo que ellos entendieron que podría suceder y que quedó bajo las líneas aún sin trazar.  Claro que hay más cosas que conforman lo ya conocido de los universos adolescentes abocados a un ocaso prematuro: hay una canción en un túnel, sexualidad indefinida, recuerdos que agreden y maltratan, un chico más guapo y musculoso, la universidad como un portal que hay que atravesar para entrar en otra dimensión.  El mundo de los chicos populares, de los alternativos, de los que cantan a Bowie a grito pelado en un coche prestado. Los que nadie ve, los que nadie mira, los que viven silenciosamente al lado de los chicos y chicas dorados, los que son invisibles, los que son wallflowers, aquellos en los que nunca repararía casi nadie. Insisto: no he leído la novela, he visto la película -oh, esto da para más tópicos- pero me gusta ese concepto alejado del solitario pirado o solitario cabrón o solitario que está en fase de nosesabequé. Adoro a Holden Caufield, no acabo de comprender el falso postureo-aunque sí me gusta su mala leche- de James Sveck; y Etgar, la criatura de Ben Brooks,  me resulta agotador.  Y me conmueve demasiado su ira, lo cual es contradictorio y muy propio de etapas de hormona y desencuentro. Dejémoslos inmersos en sus telas de araña y volvamos al concepto, que diría Manquiña.

Una flor en la pared: es fácil imaginar esos papeles pintados setenteros, tan de moda ahora otra vez. Vistos y archisabidos, con detalles minúsculos y aburridos, en los que no reparamos porque lo sabemos de memoria.  Las redes sociales están plagadas de wallflowers y de reinas de corazones. Hace unos días he leído algo que, seguro que ya es muy popular y voy a quedar horriblemente, escribió alguien sobre Facebook: “There´s a certain sadness behind all the blue skies, beaches, and brunches I see on my facebook”.  Quería saber de quién era esto y he tecleado esta frase en el buscador, así a machete limpio, con un par y me sale atribuida a @GSElevator. Y me encanta este perfil, que hace referencia a cotilleos oídos en el ascensor de la compañía Goldman Sachs y que, dicen, no permanecen nunca ahí. Esto me encanta. Además, es muy Mad Men. Y es una teoría de construcción del personaje completa e interesante: mola tu instagram pero no sé si me molas tú, me molan las fotos vintage que publicas pero no sé si me interesa nada más. Construyes una impostura y te la crees: Ripley, supera eso. No eres tú, es lo que publicas. Y tú, viva Perogrullo, no eres lo que publicas.

Yo no sé si en los intentos por seguir siendo los más cools, los más odiadores, los más sarcásticos, los que están más que de vuelta de todo, hay una carrera de fondo por no perder el sitio en la barra del bar virtual.  No soy cínica, participo y me gusta interactuar, si no, no estaría. Pero me alegro de ser bastante wallflower, de poder vivir las cosas un poco desde lejos, de no tener que alimentar mi leyenda ni hacer la pelota a los creadores de opinion de turno. Y sí : me exasperan los gatitos, los pierrots con frases de Tagore o Coelho, ver por quinientasmil vez la fachada de la Biblioteca de Kansas, los icebuckets (conste que a mí me molan algunos, ese Neil Gaiman,señorjesús), los dibujos con abrazo de oso y mil lindezas más del chonismo lírico (nota mental: CONCEPTO A DESARROLLAR, no se me lo apropien). Pero detrás de todo esto están personas, muy pesadas, vale, poco oportunas, ya lo sé, pero personas. Y es algo de lo que intento no olvidarme. Molones de las redes sociales, sarcásticos profesionales: los de las frases de Coelho tienen mucha, muchísima más calle que vosotros.  Y salen mucho más.

Creo que ser wallflower a veces está muy bien.

 

Peter Cameron  Algún día este dolor te será util  Libros del Asteroide, 2012. Traducción de Jordi Fibla

Ben Brooks  Lolito  Blackie Books, 2014. Traducción de Zulema Couso

Y, claro, El guardián entre el centeno. Mi vieja edición es de Alianza Editorial.

La película The perks of being a wallflower  tiene una banda sonora muy potable.

 

 

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6 pensamientos en “Wallflower

  1. bravo!

    y viva el chonismo lírico!!

    • hagamos camisetas que digan: “Yo también soy chonista lírico” (y debajo una cita o imagen de Paulo Coelho, Tagore o García Márquez). ¿Qué te parece? Las vendemos a quince euros y nos forramos.

  2. Para entenderte bien debería teclear mucho texto completo en el buscador, ya me lo explicas es sábado, pero así, a bote pronto, pienso en esas personas a las que le falta presencia, a las que nadie ve, que lo saben, además, y permanecen agazapadas con toda su presencia, y me pregunto siempre si hay que rescatarlas o si hay que imitarlas.

    • Tomarlas como un posible modelo, sí. Imitarlas, no lo sé. Si no sale de dentro…et vive la difference! El sábado le explico yo a usted hasta la receta del pollo en pepitoria, si usted quiere.

  3. Ja,ja…. chonismo lírico…. necesitaba reirme pq empiezo el currele el 1:aaaggggg gracias…… es q, en general, lo q se ve por la red… es tan hortera…. claro q exiliarse en un pueblo de Zamora con dos vacas….🙂

  4. (uy, es q el anterior mesaje me lo ha percutido, inacabado,el gato pateando el teclado… este es el bueno)

    ja,ja…. chonismo lírico…. necesitaba reirme pq empiezo el currele el 1:aaaggggg gracias…… es q, en general, lo q se ve por la red… es tan hortera…. claro q exiliarse en un pueblo de Zamora con dos vacas….🙂 ah… tengo 2 hijos adolescentes: urakjdhfiuwyrwhfksdhf!!! (no puedo expresarlo d otra manera)…. en las pelis y libros, claro, todo está envuelto en creación artística. La realidad huele + a calcetines y ropa interior por los suelos, a hormona guarrindonga y maratones d móvil+whasapp sin pausa… hay q querelos + q nunca; eso, sin dudarlo…

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