Anchoas y Tigretones

En un cuaderno Moleskine (23): contemporáneo y cruel

Imagen tomada de http://thisisnthappiness.com/post/30538050091/over-there

En las páginas intermedias del Moleskine:

“Alguien se entretiene coleccionando cuadernos, otros miran escaparates,  los hay que distraen la vida de mil y otros modos.  Los Godfathers tenían un mantra que repetíamos mucho en los años de la soberbia  : “Born, school, work, death”. En esos años de hedonismo los paraguas se amontonaban a la entrada de las aulas de la Facultad, había, lo contaba Blanca Riestra en Anatol y dos más, una curiosa solidaridad paragüística: cogías uno, te llevabas cualquier otro, no eran tuyos, eran, simplemente, paraguas en el mundo, en la lluvia de Santiago. Una forma creativa del trueque.  Volviendo  a aquel mantra,  yo quería cantarlo con pestañas de glam y extrañeza de punk triste, como el de los Pixies, tatuándole los versos a un, consideraba, lejanísimo futuro. Ese en el que se englobaba “todo aquello” que, supones, te da una patada en el culo y te cuela  en la adultez. Pero tú nunca serías aburrida, nunca serías como esa masa informe sepultada bajo la etiqueta de “los demás”.  A ti, estaba claro, el mundo te abrazaba y distinguía: eras tan dorada y salvaje que no había bridas en el mundo para tanta energía. Aún así, construías tu pequeño fuerte de Comansi pensando en todo lo que sí querías para la lista de la compra de los años noventas y dosmiles, arrojando las piezas de golpe sobre la alfombra, soñando con Europas infinitas de lenguas y oficinas de diseño, con buhardillas de lluvia y hambre solo por una temporada, que todo aquel que se precie tiene una buhardilla con hambre y lluvia una temporada. Y después, soñar con unos ojos negros bajo las mantas. Y lo demás, ya se vería.

Decía antes que el entretenimiento es propio y privado. Los paseos, breves, en descansos del trabajo a media mañana. Los inventarios de las tiendas que ya no son y que tienen el  etiquetado uniforme de lo que se ofrece, se alquila, se liquida. Y caminar por ciudades que fueron fiesta cuando las pateabas con tus zapatos de grandes hebillas, con tus cardados y apuntes, con tu equipaje de despreocupación que, pensabas, pesaría tanto toda la vida. Y tengo un nuevo inventario de huecos por cubrir, de nuevos e inesperados mendigos, de lágrimas encubiertas. Y paso por delante de bancos y bares, y no sé qué pensar que no me dan ganas de tirar piedras.  ¿Seré ya como “los demás”? .Miro a este hombre sentado con su maleta, con la cabeza entre las manos, con un pequeño cartel que dice “Tengo hambre”.  Y me mira, cuando le damos algo de comida, con una mirada azulísima, atlántica, transparente y hermosa. Y también con una vergüenza inadecuada, que no es suya, es nuestra, es de otros, no del que pide para comer. Y ese breve instante de una mirada azul, me lleva a pensar en todas las miradas que podrían caber en ese rostro. Porque tiene, casi, la edad de mi padre. O, no, qué va, tiene la mía. O la de cualquiera que haya pasado por delante de ese cartel, de esa maleta, de ese hombre cabizbajo. Reconocer, sin escalofrío, con miedo, con pánico, que puedo ser ese hombre, que él no contaba con ser ese hombre. Que, quizás, yo me lo crucé con mi equipaje de hebillas y apuntes de Filología, con mi vida por hacer en un cuaderno impoluto, en los años en los que la frontera y el único equipaje, ya lo he dicho, era la despreocupación.

Ojalá todo lo que venga pueda ser, simplemente, lo que quiso ser. No lo que le dejaron. Porque, entonces, la culpa sí será nuestra.

“In the beginning, when we were winning, and our smiles were genuine….”

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5 pensamientos en “En un cuaderno Moleskine (23): contemporáneo y cruel

  1. Estamos pasando por uns momentos tristes de verdade e estamos todos a un paso de ser homes de ollos azul atlántico.
    Encántame como escribes e describes.

    • Moitas grazas polas túas palabras e por pasar por aquí. Como ben dis, estamos todos a un paso de ser eses homes e mulleres de olladas atlánticas. Agardemos que non haxa un vacío de desesperanza no fondo dese océano e que atopemos quen nos olle. Simplesmente coa solidariedade e forza sairemos adiante.
      Grazas de novo😉

  2. Agora, coa mirada posta naqueles anos de traballo e estudo, boto en falta os soños que non compartín con outras persoas, mesmo coas parellas que tiven. Déixoo estar, porque así sucedeu, pero procurarei transmitirlles ás miñas fillas a sensación de que o que elas desexan encaixa co que desexan os máis.
    Bicos, e grazas polo comentario e polo blog.

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