Anchoas y Tigretones

Bibliotecas, otra vez

Una vez escribí aquí sobre la primera biblioteca que visité. No vamos a volver sobre el recuerdo de los tebeos, de los primeros libros llevados como objetos de culto, protegiéndolos de la lluvia en dobladísimas bolsas de plástico que mi madre me hacía llevar. Los libros eran de todos, eran algo público: había que cuidarlos.  Pero tiene razón Ruth López Zazo en este post: muchos de los que nos dedicamos a “algo”, lo que sea, relacionado con las bibliotecas lo vinculamos, casi por ósmosis, con un primer recuerdo de carnets rosas a mano, de contemplar con admiración y respeto tooooodas aquellas filas de libros tejuelados, ordenados, solemnes y que nos miraban con la displicencia del veterano de colegio mayor. En bibliotecas se lee, se proporciona información, alegría, diversión, en algunas silencio, a otras vamos solamente a recoger “la dosis” de lectura voluntaria.  También se liga mucho. Se usa internet e incluso te enseñan a manejar herramientas digitales.  Te puedes apalancar a leer el periódico, revistas, libros en acceso directo. Si tú quieres. Porque son algo de todos y para todos. Una casa compartida.

Tengo un amigo inglés que habla de cómo leyó a Tolkien   en la biblioteca pública de su ciudad y siempre envidio ese concepto de respetabilidad y servicio público, social, que tienen las bibliotecas en los países anglosajones.  Donde no se habla de gastos, sino de inversiones de futuro.  ¿O ya no? : campañas como Save our libraries en el Reino Unido o Save the libraries en Estados Unidos ponen de manifiesto la necesidad de proteger algo tan sumamente imbricado en la sociedad como ese primer lugar de acceso al conocimiento y la fantasía. Y no hablemos de nosotros : con tanto y tanto que hemos avanzado en ese aspecto en los últimos años, gracias muchas veces al entusiasmo de los profesionales más que a las facilidades administrativas, pues resulta que no, que ya no vale, que las bibliotecas públicas no son tan necesarias. O lo son menos. O casi nada.

Es verdad que muchos servicios son mejorables, y, por tanto, las bibliotecas también.  Y para seguir ofreciendo puertas abiertas a la información, a la lectura y a  otros valores que consideramos tan necesarios, es imprescindible defenderlas como parte de nosotros mismos, del patrimonio vital, ese que se transmite y no puede ser expurgado.

El sábado día 4 de febrero (National Libraries Day)habrá una “marea amarilla” en Madrid : se abrazará a la Biblioteca Nacional,se defenderá el valor de la lectura para todos en las personas de lectores y bibliotecarios. Estaré muy lejos ese día, pero me abrazaré a todas las bibliotecas que me encuentre por el camino.

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6 pensamientos en “Bibliotecas, otra vez

  1. Me toca mucho la escena de Matilda con la que has acompañado este nuevo genial post.

    ¡Gracias!

    • Queridos Noe, Pedro y todos los compañeros que leáis este post: Gracias a todos vosotros. A vuestra energía y entusiasmo. A vuestro trabajo, a la capacidad para enfrentarse a muchos sinsabores, especialmente en tiempos de crisis. Sabéis que hoy, 4 de febrero, no estaré en Madrid por “imposibilidad kilométrica” y por un compromiso adquirido hace ya tiempo que debo, y quiero, cumplir. Pero que se nos oiga: ahora y siempre. Que digamos todos, bien alto, que las bibliotecas, la lectura pública y todo lo que conlleva (hora del cuento, exposiciones, clubes de lectura, alfin, etc) no son un gasto, sino una inversión.
      P.D. Pedro, lo de que se liga mucho es una leyenda urbana de la que me hago portavoz.🙂

      • Yo sí he estado, no en Madrid, pero sí en mi bilioteca, donde se convocó al personal. No muchos pero muy batalladores.

  2. De acuerdo con todo menos con eso de que se liga mucho. O tal vez sea yo, claro😉

  3. Gustoume moito (como tantas outras veces, todo hai que dicilo) o post: tamén eu fun un adepto incondicional da biblioteca pública cando era rapaz e ela estaba instalada aínda nunha das alas da Deputación. Pasados os anos, coa madurez volvín a ela principalmente pola señorita Kaplan e, pouco a pouco, volvín ser adepto e rara é a semana que non pase por alí a renovar os libros. Bendita sexa.

  4. Pingback: Lectura, erudición (X) : las bibliotecas que nunca tuvimos | Anchoas y Tigretones

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