Anchoas y Tigretones

Archivar para el mes “octubre, 2011”

En un cuaderno Moleskine (14)

Te miro desde el sofá haciéndome un chocolate 
 Imagen tomada de Library-Misconceptions. ¡Gracias! 🙂
 
Este es un apunte de futuros. Está escrito en la parte del Moleskine que lleva pegada un calendario al que, con atinada precisión, le han volcado encima algo parecido a chocolate y no se adivinan las últimas dos cifras…puede ser 2012, 2013, o incluso el 2011.  Y es curioso porque me recuerda a algo que he leído no sé dónde: 
 
 
"Llueve muchísimo y la luz de las farolas, todavía tímidas y con legañas, apegadas al horario de verano, se estampa contra los cristales de este despacho. Y es perfecto imaginar llegar a casa y pasar la tarde con la cabeza en tu regazo, adormilada, mientras tú lees con el poco espacio que te dejo, apoyando el libro en el  extremo del sofá. Quizás, en algún momento, tú me muevas suavemente para levantarte e ir a la cocina, preguntarme si quiero algo o, sin decirme nada, me prepares un chocolate caliente y me lo des así, a cucharadas pequeñitas, con mimo. Riéndote de mi voz pastosa al medio despertarme e intentando encontrar cosquillas donde hay carne. 
Y que lo único que queramos de esa tarde de siesta y lectura sea esperar a que las farolas, de nuevo, vengan a iluminar los cristales, taparnos con una manta, indagar en nuestra piel y escuchar la respiración del otro. Y tú me dibujarías y yo a ti, eso sería todo. Sin palabras habríamos pasado toda la tarde conversando.Y no te habrías dado cuenta de que, en todo este tiempo, has estado entrelazando tus dedos en mi pelo y yo me he abrazado a tu cintura para no caerme."
 
 
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Lectura, erudición (VII)

Leyendo en la cama

 Imagen tomada de beingbrazenbooks.blogspot.com

 

"Yo también leía en la cama. En la larga sucesión de camas en las que pasé las noches de mi infancia, en extrañas habitaciones de hotel donde las luces de los automóviles que pasaban por la calle barrían misteriosamente el techo, en casas cuyos olores y sonidos no me eran familiares, en chalés veraniegos pegajosos  por la espuma del mar o donde el aire de montaña era tan seco que me ponían cerca una palangana humeante con agua de eucalipto para ayudarme a respirar, la combinación de cama y libro me proporcionaba algo semejante a un hogar al que siempre podía volver, noche tras noche, donde fuera que estuviese. Nadie me llamaba para pedirme que hiciera esto o aquello; tampoco mi cuerpo necesitaba nada, inmóvil bajo las sábanas. Lo que sucedía estaba sucediendo en el libro, y era yo quien contaba la historia. La vida seguía su curso porque yo pasaba las páginas".

 

                                           Alberto Manguel Una historia de la lectura

                                                                 Alianza, 1998 p. 180-181

                                                                 

                                                                    

 

 

Juegos reunidos

Jugar a cocinar

El juego empezó sin repartir cartas, ni fichas, sin tableros de por medio. Sin posibilidad de hacer tablas ni exhibir el disimulo del que, como quien no quiere la cosa, se acaricia levemente el lóbulo de la oreja. No: era un planteamiento de viaje y ella, que procuraba la prudencia en todos aquellos alfabetos que él le regalaba, así lo entendió. Como en las tardes en que los límites tendían a infinito, él señalaba la línea de salida y hacía el disparo al aire. Y le pidió que decorase algún momento con una copa, una comida y una banda sonora. Ella se enteró, por ejemplo, de que a él le gustaría escuchar a Nick Drake antes de pasear un sábado por la mañana por la Fnac y también tomarse un desayuno contundente. A él le sorprendieron los Guns and Roses y Etta James saltando entre el expresso y las tostadas. Sin embargo, una tormenta repentina  les pillaba con Eliane Elias y Sinatra golpeando la ventana en forma de gotas,con el trajín de preparar un rape flambeado y bebiendo un tinto delicioso. También que, a pesar de lo mucho que se lo habían prometido a Paul Weller, algún picnic casero e improvisado llevaría champán y Gershwin. O  bocadillo de Nocilla con Coca Cola Zero, que es la gran merienda contradictoria. Y que en la geografía que no comparten se puede recorrer en un coche diminuto la costa en invierno, dejando que suenen los Pogues y Richard Thompson. Y comer aceitunas, cacahuetes y almendras en el sofá, trasegando sendas Coronitas y que termine el día así, sin más, yendo de los renglones del libro a unos labios, con Prince y Ute Lemper peleándose por ocupar su espacio en el aire. En un momento dado, se quedaron callados, y cada uno, mentalmente, perfiló posibilidades. De islas y de futuros. 

A ella le encantaba que, de vez en cuando, él le hiciese trampas. Y él, aunque no lo confesaría nunca, sabía que ella le dejaba ganar.  

Estaciones del año y lo que viene detrás

Tom and Gerry Fotograma de la película tomado de http://www.theguardian.com/film/2010/nov/04/another-year-film-review

 

 

Ahora, en octubre, con las aulas atestadas de nuevo, con el sol luciendo obscenamente y sacándole la lengua y los colores al julio lluvioso, parece que tomamos carrerilla para un último trimestre que traerá muchos cambios. Carrerilla, indignación y protesta en la mitad de este mes. Reflexión y espera, ajustes de cinturón, desencantos y alguna esperanza.  Me acuerdo de un traje de la Nancy que se llamaba “Otoño loco”. Era un trajecito de punto marrón, con unas franjas amarillas a la altura del pecho, con una mini muy sesentera. Yo no entendía por qué se llamaba así, el otoño no era ni loco ni cuerdo, era la primera evaluación o la segunda. Luego comprendí que era un comodín, un mal llamado fondo de armario que siempre tranquiliza y da seguridad. Mi padre decía siempre que habría que cambiar la palabra “cambiachaquetas” por la expresión “los del pantalón gris” porque iba bien con todas las chaquetas del mundo. Eran otros tiempos y otras chaquetas, ojalá alguno tengamos algo que echarnos a los hombros cuando llegue el frío gélido de verdad. Winter is coming…

Veo una película que tiene cuatro episodios, cuatro momentos del año. A mí, que me gustan tanto los resúmenes de noticias, conservar dietarios y releerlos, con sus santorales, cumples anotados e indescifrables añadidos, me atrae el título, lo que intuyo, lo que creo que quiero ver. Está muy lejos de los cuentos de las cuatro estaciones de Rohmer. Está más cerca de una sala de estar inglesa, con sus cretonas y omnipresente tetera. Las cuatro estaciones, en un año, de un matrimonio maduro, compañero, feliz, sonriente. De chistes privados y lecturas con cojín y gafas en la cama. Y los que les rodean: el hijo que crece y se empareja, el hermano viudo y desorientado, la amiga casi impuesta por la lástima o la compasión. Y la comprensión de la soledad : esa soledad que aterra a algunos y les hace tener comportamientos desesperados, patéticos, invasivos. De horarios extraños, de vidas que hay que narrar en alto para darle al interlocutor la capacidad de saber que es todo una fabulación incoherente. El alcohol entrevisto como un somnífero que hace pasar el día a día aplazando el dolor de la mentira, de la resaca  indefinida y postergable. El depender de un entorno mitificado, de la compañía regalada casi como una dádiva para los que la dan y que es oxígeno para el que la recibe. Y cambia lo que vemos a través de la ventana en forma de copos de nieve, hojas amarillas o árboles en flor. Las cuatro estaciones son contenedores a los que cambiamos las cortinas pero dejamos el mismo fondo de armario. Y la imagen es tierna y despiadada a la vez, conmovedora y gris, pero también agresiva. Y pienso, como no, en la triste mueca de la soledad en pareja, en la soltería vocacional o en los amores imposibles. Y “Another year” que así es como se llama esta película me parece mucho más interesante cuando dejo de verla y empiezo a pensarla en todas sus “no-posibilidades”: en sus antipersonajes, en su antihistoria. Por eso no sé si recomendarla. O mejor, sí, para verla después del otoño. Como dice el padre de un amigo: “Isto ten trastenda”. Pois iso.

Película: Another year (2011).

 

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