Anchoas y Tigretones

Archivar para el mes “diciembre, 2010”

Un posible final (y un principio o receta para no triunfar en el 2011)

En este 2010 convulso que se nos va, en el que se fueron tantos, en el que llegaron algunos, no encontré esa receta que hace que todo salga bien. Salió bien alguna cosa, otra regulera, otras francamente mal. Hubo risas y aeropuertos, papeles de regalo arrugados y correos electrónicos, críticas y halagos, sábados contigo y martes con lluvia. Entendí cómo reías y olvidé casi cuando no me escuchabas. Tuve miedo en hospitales y me abrazó el Mediterráneo en agosto. Conduje de noche hacia algunos refugios, mandé mi corazón a la tintorería, limpié el disco duro de los afectos y rencores. Como casi siempre. Y eso, y no otra cosa, espero que sea  el 2011.  Sin tabaco y no sé si con tu voz. Y así me gustaría estar, leyendo tranquila "Un enemigo del pueblo" o cualquier otra cosa. Cambiarán los escenarios, parece que sí. Habrá otras bandas sonoras, y creo, como ya dije, que otras voces, algunas permanecerán. Por el momento, las escucharemos, a ver qué nos dicen. Porque lo que sí quedará será la mía.

 

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Analógico/Digital (10)

 
 
 (Imagen  tomada de vintageadbrowser.com)
 
Como todos los días, se preparó un café muy cargadito. Mientras esperaba bajo el tubo fluorescente de la cocina que  la vieja cafetera italiana produjese, bostezando todavía, y con tentaciones de volverse a la cama, se miró de arriba abajo. Joder, qué pinta infame. Una sudadera gris y azul marino tres tallas más grande, herencia de algún habitante ocasional de dormitorio, unos leggings llenos de tomates, unos calcetines que "se iban solos al río", en acertada expresión de su madre. Sonrío al recordarlo y mientras recreaba la coreografía cotidiana de la legaña y el mal desayunar-taza de Tintín, leche desnatada, me tomo dos galletas en vez de la tostada integral, hoy tampoco inauguro la promesa de  los cereales que me ponen en hora, y el kiwi  a estas horas pa quien coño lo quiera- se retiró el pelo con las dos gomas que llevaban acribillándole las muñecas desde la noche anterior. Así, dos coletas, no me cae el pelo hacia la cara y tampoco me molestan en las patillas de las gafas. Dios, las gafas, mejor no verse. Las limpió brevemente con el revés de la sudadera. Con el botín mañanero-taza de café humeante, galleta a medio morder en la boca, paquete de cigarrillos y cenicero-se sentó ante el ordenador dispuesta a escribir un post que arañase las tripas o acariciase el corazón de alguien. "Ostras" dijo en alto. Se había dejado el ordenador encendido. Maldiciendo su sempiterno despiste, abrió la bandeja de correo. Un mensaje y reciente. Una línea, solamente, escrita en el que ella creyó un tembloroso Times New Roman: "Estás preciosa preparándote el café. Te habría arrancado el sueter y te habría dado yo mismo el desayuno. Te quiero". Cuando vio la lucecita de la webcam lo entendió todo. Lo que tardó mucho más tiempo en entender, y que quizás le lleve toda la vida, es que el amor se construye de mañanas con sudaderas. Y, claro, lógicamente, que el deseo es un horizonte abierto. Incluso a las mujeres que desayunan con coletas.

En modo Billy Mack on

Como estoy de vacaciones, desayunando con "Love actually"a todo trapo, y dispuesta a conectarme solamente a las nécoras y las discusiones familiares, dejo un minipost de felicitación a los anchoatigretoneros del mundo unidos, que algunos hay.

Fantasías animadas de ayer y hoy

 

 

Hará un mes más o menos-Dios, como decía Mafalda, la rapidez de United Press que tengo-nos pidieron que escogiésemos un personaje vinculado a nuestra infancia-bien de dibujos animados, literatura infantil, etc-y lo exhibiésemos como perfil en una red social. A mí estos juegos me hacen siempre una gracia relativa, pero viendo cómo todo el mundo se animaba y que yo no tengo personalidad de ningún tipo (soy como la protagonista del chiste aquel de "Yo estoy gordo de no discutir" "Hombre no creo que sea de eso" "Ah, vale, pues no será") pasé un rato entretenido viendo qué escogían mis amigos y dilucidando si eran adecuados o no a su personalidad (o a la que yo creo que tienen, vaya, que si son como yo, aviados estamos). En fin, no me voy a poner estupenda de más. Al tema: en un maremágnum de  Mafaldas, Mortadelos y Filemones, Bettys Boops, Jabatos y Capitanes Truenos (oh, capitán,mi capitán) renació uno de los mitos de mi tardía infancia que yo había olvidado: el comando G.  Perdonad si me pongo abuela cebolleta de más, pero es que el comando G molaba muchísimo. La impagable coreografía con esas capas en forma de alas de águila, esos cascos pseudoromanescos, Zark 7 y su obvia estética Star Wars eran geniales. Pero, entre ellos, un personaje especialmente oscuro, atractivo, esquivo, hermético: Jason. Pobriño mío. No tenía el liderazgo de Mark aunque todos sabíamos que era mucho más listo (aquí sí que había unos claros derechos de primogenitura: ¿no os caía mejor y era más majo Dick el de "Los cinco" que Julian, que era el super responsable pseudo adulto? También pasaba en "Los siete secretos" y el "Los Hollister". Me temo que en las aventuras infantiles sub specie Enyd Blyton ser el mayor sí era equiparable a un plato de lentejas: valdría lo mismo).  Pues hubo quien mencionó el machismo inherente a Jason y a estos dibujos : La chica se llama "princesa" (ergo no tiene nombre), los chicos deciden entre ellos y ella es una clara minoría que no llega al 25%.

Y aquí ya sí que la liamos. Porque sale el tema del reflejo del equilibrio hombres-mujeres, chicos-chicas, la proyección de la imagen de la mujer en los 50, 60 . Como bien dijo uno de los participantes en el hilo, ¿en qué serie de dibujos de los 70 una chica era experta en explosivos y repartía leña igual que los chicos? Hubo quien me dijo que no resistiría la revisión de la serie.. Es posible. Y yo creo que es una cuestión de contexto, el del momento que nos tocó vivir. Tampoco me harían gracia ciertos chistes con los de pequeña me  partía. ¿Por qué los Picapiedra nos parecen inocuos (toma imagen de la mujer) y Sin Chan es tan polémico al enseñar el culete constantemente?. ¿Por qué nos mondábamos con el Coyote y el Correcaminos y hoy es considerado violento? ¿Y el gato Silvestre que quería zamparse a Piolín?  En mi opinión, es una cuestión de punto de vista. Una serie, dibujo animado con un planteamiento claramente machista hoy es inadmisible. Por supuesto. Pero es que ese análisis,teniendo en cuenta esa variable, es totalmente contemporáneo.  Y  hay series de televisión escandalosamente machistas. No tenemos más que darnos una vuelta por la parrilla televisiva y ver "divertidísimas" escenas en las que el padre es un absoluto troglodita y transmite ese trogloditismo al hijo varón. Claro que nos tronchamos con los Simpson y con Family Guy. Porque tienen una lectura orientada al público adulto que es el que puede subvertir ese planteamiento, el que puede asumir el código de la comedia, de la misma manera que asumimos la violencia de comic de Tarantino.  O incluso el sartenazo o la tarta en la cara cuando somos niños, como el primer axioma entendido del estímulo-respuesta en su versión casera de "no las hagas, no las temas". El imperio de lo políticamente correcto (como odio esta expresión y que asentadísima la tengo) no puede coartarnos en la necesidad de establecer una transgresión hecha con respeto y distancia. Y con inteligencia.

Claro que al Príncipe Valiente le vendría bien un GPS en sus travesías. Pero yo, simplemente, no me lo imagino. Cuestión de contexto.

Lecturas recomendadas :  Cuentos infantiles políticamente correctos de James Finn Garner. Más cuentos infantiles políticamente correctos  y por supuesto, Literatura infantil, espacio subversivo de Alison Lurie. Si quieren las referencias completas, busquen en los catálogos de sus bibliotecas. Están en línea.

Analógico/digital (9)

55 Corn Flakes Kitchen Decor Girl Norman Rockwell Ad T (1955)

Al principio, nada parecía tener sentido. Pero luego el puzzle comenzó a encajar. Se miraron y se sonrieron. Aceptaron un celestineo construido a base de bytes, con conexión de ocho megas.El era taxidermista y ella propietaria de una tienda de animales. Conservar y preservar, marketing y venta, naturalezas muertas y jaulas de ladridos. A la hora de la verdad todo son cuerpos. Salieron del restaurante de esa su primera cita conscientes de que, más que a un clavo ardiendo, se agarraban a un cuestionario de compatibilidades. Y, claro, las cosas funcionan. Pero como no se ponían de acuerdo en lo de la descendencia, la una tan vital y el otro tan still-life, se compraron un Tamagochi y plantaron su propia granja en FarmVille. Y entonces sí que fueron una familia como las demás.

Maromos 2.0

Yo no sé si Google, como decía aquel famoso artículo, nos está volviendo estúpidos. Personalmente, creo que sólo si ya éramos estúpidos previamente. Sí es cierto que  las redes sociales están modificando para siempre nuestro modo de relacionarnos-"yo quiero tener un millón de amigos y sólo conocer a tres o cuatro"-o de ser más o menos majos en función de las brillanteces o redicheces que podemos poner en nuestro perfil (me alegra que ningún amigo a día de hoy haya puesto ni una cita de Tagore ni "Oh, capitán mi capitán").  Algún día hablaré también de cómo ha cambiado nuestra manera de leer en un ejercicio de lectura rápida o  más bien "no lectura" de ojeador de titulares de periódico. Profundizando o no, conociendo personalmente o siguiendo solo una estela ciberespacial, acudir diariamente a esta especie de hoja parroquial mezclada con crónica de sucesos, se convierte en una rutina ya tan displicente como controlar el buzón de correo electrónico (Dios, me doy cuenta de que sólo me escriben analógicamente los de la Cuenta Naranja y Telepizza. Bueno, también Vodafone y esos, pero con el miedo que me da ver ese logo en el buzón, suelo esperar a que me mordisqueen la nómina para luego buscar desesperada el recibo y ver en qué interesantes conversaciones me he gastado el dinero. En fin)

 Servidora es pelín borde para según que cosas, y, aunque es una facebookera convencida, la pregunta de "¿Qué estás haciendo?" siempre le suena a recriminación, a cierto grado de acoso en el noble arte de pasmar y perder el tiempo o, como dice una buena amiga, "papar a nata". Pues bien, en esa marea cotidiana de status , canciones dedicadas-mi vida no sería lo mismo sin Spotify-las mentadas brillanteces o redicheces y algún que otro desencaminado que mejor estaría en el rincón de los oradores de Hyde Park, he descubierto el mundo de los anuncios en diagonal. Me explico : en algún momento en el que sí me disciplino y me leo los muy interesantes enlaces que cuelgan algunos de mis virtuales amigos, observo cómo cambian las columnitas externas al muro central y me acojona y divierte a la vez que me recomienden buscar empleo en algún ayuntamiento, mejorar mi destreza en otras lenguas y que vigile mi peso. Miro de reojo esas columnas y pienso en lo cabritos que son los buenos de los dueños de la cosa facebukera, pero no me quejo, porque hay quien obtiene ofrecimientos mucho más humillantes. Y a pesar de que todo esto me rebota, me hace pensar en la intimidad y que Big Brother me ve incluso cuando limpio con la manga la gota de café que cae sobre el teclado, un feliz acontecimiento ha venido a animar estas columnas extremas que tan poco quiero. Y lo han hecho con el mejor emisario del mundo, con el símbolo de la masculinidad, con el hombre que mira que parece que tritura, con Clive Owen en carne internetera  y mortal, ofreciendo una colonia que supongo de oro , incienso y mirra, con la misma  seductora sonrisa con la que alguna ofrecía manzanas dej árbol de la ciencia del bien y del mal. Caigo fascinada y me gustaría exclamar "He aquí la esclava del señor" pero queda feo y me van a decir de todo. Y, claro, mi gozo en un pozo. En el momento en que me hago fan de la colonia de marras, Clive, inconstante como todos los maromos 2.0 desaparece de mi vida y yo pierdo todo su interés. El de su mirada líquida, verde y pixelada.

El mundo es mercantilista y la virtualidad no lo es menos. Pero ahora que también soy fan de Daniel Craig y sus abdominales sin aliento, descubro que hay una aplicación en su perfil que es algo así como "Get a daily dose of Daniel". Y claro, una no puede resistirse a según qué dosis diarias. Me temo que es lo mismo que le pasa a Malkovich con Nespresso, quiero decir, con Clooney. La posibilidad de tener en las manos de uno el futuro de George tiene que poner mogollón.  Y luego todo son excusas, que si nos quedamos sin tal sabor de café, que si soy un demonio, blablabla. La publicidad es sabia y lo dice muy clarito :"What else?". Pues eso. Que mucho cuidadito con la maromez 2.0 . Estos tiorros de calendario que vienen de serie con chinchetas para clavarse una misma en el corazón sólo quieren de ti tu voto positivo. Y luego, van y se olvidan, los muy cabritos. Joer, no sé a quien me recuerdan…..

Ser amiga de Peter

 

 Puedo ser amiga de Peter desde hace mil años. Convivimos en el pupitre, en las bolsas de pipas apresuradas, las comeduras de tarro para escoger la carrera, aquellas bolas de papel arrugadas con confidencias en las tediosas horas de castigo y estudio en la biblioteca. También puedo ser la amiga virtual en el sentido extenso: aquella que se repliega y esconde ante una mala noticia, ante un derechazo de diagnóstico, ante una perspectiva incierta en la que cada hoja de calendario arrancada y archivada es una bendición, una carrera hacia una conquista. Y puedo ser, también y es lo que quiero, la amiga que no pregunta, que simplemente está, que destierra compasiones y afronta realidades, que es capaz de comerse noches de insomnio en compañía del silencio o de las cajas de Kleenex, lo que toque, que en esto de la rabia y la tristeza hay mucha variedad.

Porque ya no sé si hablo de SIDA, de cáncer, de corazones rotos, de malas saludes crónicas que van deteriorando sonrisas y entornos, que van quitándote las ganas hasta de mirar a un punto fijo en la pared. Pero siempre, como todos los 1 de diciembre desde hace ya unos cuantos años,  veo "Peter’s friends" y pienso en los pequeños y grandes egoísmos que hacen que me olvide de aquellos que quiero de algún modo y a los que la salud abandona. Algunos que han construido su mundo o lo que queda de él en torno a unos metros cuadrados de casa. Otros  cuyos horizontes son treguas entre sesiones y sesiones de quimio o  venenos parecidos. También los que sufren el azote de la soledad.   Por eso quiero que la próxima vez que Peter o cualquiera que se llame de algún modo parecido quiera simplemente mirar a un punto fijo en la pared, cuente conmigo. Como también lo estaré para paliar las largas o lentas horas de la vida que quiero compartir.

(Y, por supuesto, alzo mi copa para brindar, como hace Phyllida Law al final de la película)

 

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