Anchoas y Tigretones

Archivar para el mes “julio, 2010”

Lectura, erudición (IV)

 El que manda

 

"Tentetieso la miró dubitativo. "Será mejor que lo vea sobre el papel", dijo.

Alicia no pudo evitar sonreírse mientras sacaba un cuaderno de notas y hacía la operación por él:

365-1=364

Tentetieso cogió el cuaderno y lo observó atentamente.

–  Parece que está bien….-empezó.

–  ¡Lo está cogiendo del revés!-le interrumpió Alicia.

–  ¡Es verdad!-dijo Tentetieso alegremente, mientras ella se lo ponía bien-:ya me parecía a mí un poco rara. Como iba diciendo parece que está bien…aunque no tengo tiempo de repasarla entera ahora…lo que demuestra que hay trescientos sesenta y cuatro días en que podrías recibir regalos de no-cumpleaños.

–  Desde luego-dijo Alicia

–  Frente a sólo uno de cumpleaños.¡Te has cubierto de gloria!

–  No sé qué entiende por "gloria"-dijo Alicia.

Tentetieso sonrió desdeñosamente:

–  Naturalmente que no….hasta que yo te lo diga ¡Significa que es un argumento aplastante en contra tuya!

–  ¡Pero "gloria" no significa "argumento aplastante"!-objetó Alicia.

–  Cuando yo empleo una palabra-dijo Tentetieso en tono despectivo- significa exactamente lo que yo quiero que signifique: ni más ni menos.

–  La cuestión es-dijo Alicia-si puedes hacer que las palabras signifiquen tantas cosas distintas. 

–  La cuestión es quién manda-dijo Tentetieso-; nada más"

                            Lewis Carroll  A través del espejo  

                            en Alicia anotada, edición de Martin Gardner, traducción de Francisco Torres Oliver

                             Barcelona : Akal, 2001

                            

 

 

 

 

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Palabras para Rita

No puedo decir nada. Por toda la vida que compartimos. Y porque fue excepcional. POrque se me escapa el teclado. Y hoy simplemente quería volver a ver esto. Y seguiré viendo películas y acordándome siempre de ti. Y pensando que la vida es un regalo, pero que hoy la siento como una estafa.

 (Véase a partir del minuto 5:40. El resto da igual. )

 

 

 

Lectura, erudición (3)

Lectora siendo leída

 

 

 (…)Los libros que hay en el mundo son demasiados con respecto al tiempo que tenemos a disposición para conocerlos. No se trata de leer todos los libros que se han producido, sino solo los más representativos de una determinada cultura. Por lo tanto, estamos profundamente influenciados por los libros que no hemos leído, que no hemos tenido tiempo de leer. ¿Quién se ha leído verdaderamente el Finnegans Wake, quiero decir de la primera a la última palabra? ¿Quién se ha leído de verdad la Biblia, desde el Génesis hasta el Apocalipsis? Si sumo todos los fragmentos que he leído en circunstancias distintas puedo alardear de haber leído casi un tercio. Pero no más. Y, de todas formas, tengo una idea muy precisa de lo que no he leído. Confieso haber leído Guerra y Paz solo a la edad de cuarenta años. Pero sabía lo esencial al respecto antes de leerlo. Usted ha citado el Mahahharata: no lo he leído nunca, aunque tengo tres ediciones en tres lenguas diferentes. ¿Quién se ha leído Las mil y una noches de cabo a rabo? ¿Quién se ha leído de verdad el Kamasutra? Aún así, todos pueden hablar de él, y algunos, incluos ponerlo en práctica. El mundo, pues, está lleno de libros que no hemos leído pero de los que sabemos casi todo. La cuestión es saber cómo conocemos esos libros. Bayard dice que nunca ha leído el Ulises de Joyce, pero que puede hablar a sus estudiantes de él. Puede decir que el libro cuenta una historia que se desarrolla en una sola jornada, que el contexto es Dublín, el protagonista es un judío, la técnica empleada es la del monólogo interior, etc. etc. y todo esto, aunque no se lo ha leído es rigurosamente verdad"

 

 

     Umberto Eco, Jean Claude-Carrière Nadie acabará con los libros

      Barcelona : Lumen, 2010.  p. 215-216

 

 

 

Analógico/Digital (4)

Una imagen ficticiaFue una noche en vela, como tantas otras. El solía recorrer su escritura en femenino y ella, sin saberlo. El también imaginaba su rubia sonrisa ante sus comentarios, cómo se le pondría una arruguita en la frente, un gesto de incomprensión o de sorpresa, cómo se apartaría el pelo de la cara. Iba inventándola, construyendo una anatomía ficticia a través de vivencias ajenas, de amigos desconocidos, de lugares que nunca había visitado. Esperaba todos los días-con la avidez del solitario ante una llamada de teléfono en la tarde del domingo o ante un buzón de postales y sellos multicolores-ese diminuto pedazo de algo parecido a un diario que, cada tres o cuatro días (una semana, si la cosa se ponía chunga), aparecía ante su pantalla con la precisión sobria del lector de feeds. También la releía.  Y ella, sin saberlo. A muchos o a pocos kilómetros,eso daba igual. POrque cuando uno lanza mensajes en botellas al ciberespacio no sabe quien va a recoger ese guante. Y lo sorprendente, lo increíblemente sorprendente, es que no hay vacío al otro lado. Siempre hay alguien. Y él, sonreía con su taza de café frente a la pantalla, desgranando pausadamente el post del día. Y además, no tenía la culpa de haberse enamorado de una bloguera. Ni siquiera la tenía ella, la autora ficticia de un modesto blog en un modesto soporte.

Lectura, erudición (2)

leer, leer, leer

"Pero ¿qué originó esta perturbadora furia lectora? La escena primitiva-de la que, como debe ser, no conservo ningún recuerdo-tuvo seguramente lugar en el momento mágico del aprendizaje de la lectura y del descubrimiento de ese más allá infinito al que se accede descrifrando lo escrito. Me pasé la infancia leyendo todo lo que se me ponía por delante: cualquier libro, pero también los carteles, anuncios, publicidades, recortes de periódicos y, durante las comidas, el dorso de las distintas cajas o las etiquetas de las botellas, hasta convertirme en un verdadero especialista de los "proveedores exclusivos de la casa real inglesa" o de los ganadores de "medallas" en los distintos salones o concursos gastronómicos. Una curiosidad inextinguible me empujaba a descubrir qué se escondía tras las palabras y las frases, así como en la realidad desconocida a la que accedía ("Quisiera que se maravillasen no sólo de lo que leen, sino del milagro de que sea legible", Nabokov, Pálido fuego). El lector empedernido no sólo es inquieto, es curioso. (…) La curiosidad no tiene límites, es infinita.Se autoalimenta, nunca está satisfecha con sus hallazgos, siempre mira hacia adelante y no se agota más que con el último aliento de vida".

                                           Jacques  Bonnet Bibliotecas llenas de fantasmas,p. 33-34

                                           Barcelona: Anagrama, 2010. Traducción de David Stacey

                           

En el parque temático (1)

Santiago se ha convertido en un parque temático. No sé exactamente si es el parque temático de la Cristiandad, del Camino (en mi época, para aventuras y aventurillas se iba ade Interrail, qué le vamos a hacer: unos descreídos que éramos), de las calles atestadas de turistas pasmones, de señoras hipersonrrientes ofreciendo trocitos de tarta, de los guías ubicuos y del overbooking urbano. Ojalá que tanta prodigalidad turística redundara en algo contante y sonante para la ciudad, pero parece que, por el momento, no. Se ven más llenos los Gadis, las escaleras de los monumentos para parada bocadillera y las panaderías ofertantes de empanadillas reparadoras. Y baratas.

Pero lo grave es que ahora los parques temáticos ya no son tales. Vivimos su globalización, su intertextualidad, la falta de esencia . Aquí ya hay vuvuzelas, peregrinos con la camiseta de la selección bajo la concha jacobea y poco falta para que se organicen partidos entre músicos callejeros "de toda la vida"-advenedizos del 2010. O peregrinos "de verdad"(los que no se rinden al dolor riñonil y cargan con la mochila todos los kilómetros de Dios") versus aquellos que vienen ligeros de equipaje, "casi desnudos como los hijos de la mar" previo pago de la tarifa taxística correspondiente. Creo que Santiago comienza a merecer un Second Life, o mejor, un Farmville cristiano-folklórico en el que tengamos que estar pendientes, no de regar, sino de abrazar al santo a una hora determinada, se adquieran puntos y dobles puntos por pertenecer a la tuna y entonar el "Clavelitos" o reproducir el alcohólico  París-Dakar que,creo, yo nunca llegué a terminar por bien o defecto de mi hígado. También estaría guay que te permitiesen alojarte en una virtual Casa de la Troya o ligar con la Carmiña de turno en la librería Galí. Lo malo sería que, como en todos los mundos virtuales, la diversión se acaba cuando se petan de gente. Lo mismo, exactamente lo mismo, que en el mundo real.

Quod natura non dat…

Al Plan Bolonia

Una de mis escenas favoritas y uno de los mejores homenajes a la biblioteca pública, a la educación como valor y no como coste, y un canto al desprecio a los eruditos a la violeta. Quod natura non dat…

Buen fin de semana

Lectura, erudición

Virginia Woolf

"Comencemos por aclarar la antigua confusión que se da entre el hombre que ama la erudición y el hombre que ama la lectura, y señalemos cuanto antes que no existe conexión de ninguna especie entre los dos. El erudito es un entusiasta sedentario, concentrado, solitario, que busca en los libros en su afán de descubrir una pizca de verdad, en la cual ha puesto todo su empeño y su corazón. Si la pasión de la lectura lo conquista, sus ganancias menguan y se le escurren entre los dedos. Por otra parte, un lector ha de poner coto al deseo de aprender ya desde el comienzo; si el saber se le pega, excelente, pero ir en busca del saber, leer de acuerdo con un sistema, convertirse en especialista, o en una autoridad, es algo que tiene todas las trazas de acabar con lo que preferimos considerar como una pasión más humana, una pasión por la lectura, pura y desinteresada"

Virginia Woolf  Horas en una biblioteca

Verano en paralelo o la madre de Ranganathan

 
 
Voy a decir algo de lo más impopular: a mí este verano me pone triste. Más que triste, de mala baba. Ya sé que es muy rebonico el paseo playero, el helado, las cervezas terraceras, ya lo sé, y lo disfruto en la medida que puedo. Pero no puedo evitar que la marea de bikinis y toallas, de ocio distendido y de noches estrelladas, así, en abstracto,me provoque una gran melancolía. Ya he contado aquí que he tenido hermosos veranos, urbanos, pero hermosos. Mis amigos disfrutan de brisdeshedianos campus oxonienses, Toscanas diletantes y maravillas varias.  Y qué le vamos a hacer, para mí este es un verano introspectivo y de estudio. En el horizonte impreciso del 2011 se vislumbran unos exámenes que tengo que pasar sí o sí, con lo que mi ocio playero, bicicletero y cervecero está más que muy limitadito. Y estoy rabiosa. Rabiosa con el open access, la ley de función pública, el Z39.50 y la madre que parió a Ranganathan que, seguro, era una santa, pero su hijo, pelín plasta. Porque, realmente, lo que más me gusta del verano es poder contar batallitas: las escasas veces que he viajado en esta estación-siempre viajo en otoño o en invierno-ansiaba la llegada de setiembre para poder enseñar fotos, machacar a mis amigos con mis anécdotas repetidas y repetidas, enriquecidas y ampliadas (yo, con las anécdotas cuezo y enriquezco el mundo, que para eso es mi minuto de gloria, notejo) y recrearme en aquellos deliciosos momentos del dolce far niente…En cambio, si me escapo ahora veinte minutos a Bastiagueiro se me va totalmente la pinza y empiezo a pensar, por ejemplo, en el bookcrossing o en  actividades de animación a la lectura playera que se podrían realizar.  En el super, pienso en lo mal clasificadas que están las latas (donde esté una buena CDU, verdad Encarnita, dónde va a parar). Y si pongo música, ya ni te cuento: ¿esto es una entidad o es un autor personal? ¿Habrá que hacer un secundario a esta colección? También pienso que ciertas conversaciones deberían de estar codificadas en metadatos, para, si te da la gana, recolectarlas y colgarlas en un repositorio emocional y poder recuperarlas algún día. Creo también que mis amigos y yo deberíamos realizar adquisiciones consorciadas con Estrella Galicia, dado el gran volumen de negocio que ellos generan gracias a nosotros y lo sumamente colgados que estamos de sus productos…En fin, que con salida o no a XML, mi mundo está verdaderamente desvirtuado. Y muy colgado de la entelequia oposicional…lo dicho, que si estos días digo más tonterías de las habituales, ruego me perdonen. Pídanle cuentas a la madre de Ranganathan.

Por bloguerías (2)

Nosotras y nuestras cosasAlgún día escribiré un post que se llame algo así como "Yo he venido aquí a hablar de mi blog". Pero eso será algún día. Hoy, simple y llanamente, voy a hablar de escrituras digitales. Y de cómo la escritura digital cambió mi vida analógica. Para siempre.

Yo no sé hasta dónde llegará este blog. Lo que comenzó, y sigue siendo, un divertimento y a la vez un "Vacaciones Santillana" para algún que otro momento de la vida, es una comunicacion in absentia que ha ido trenzando relaciones. Con lectores, con alguien que llega hasta aquí siguiendo una estela googleliana equivocada-aunque a veces se quedan-, otros que pasan y no se manifiestan pero que leen, y algún que otro spam indeseado. Nunca podré agradecer suficientemente que alguien me visite y, especialmente, que se moleste o tenga la deferencia de expresar su opinión. Eso me alimenta, y mucho. A todos, gracias mil. Pero cuando hablo de cambio de vida, hablo de pasar "al otro lado". A conocer a otros que emplean parte de su tiempo en llenar esta pizarrita digital con iguales o distintos intereses a los míos. Y sentarnos, esta vez de forma "real", en una terraza, trasegar cervezas y lo que nos echen, y hablar. Mucho. Muchísimo.

La gran Ana Bande y la gran Lula Fortune son contertulias de lujo. Y pasar unas horas con ellas, en una soleada tarde de Vigo, no sólo un placer, sino algo que debería estar recetado por la seguridad social. Conversaciones intensas, variadas, divertidas, en las que sale absolutamente de todo y me dejan con el vértigo de querer más. Y con más y más ganas de leer sus líneas. Y de seguir mezclando, a saber: educación, feminismo, Italia, novelas históricas, homenajes, crisis, pobreza, Ciudad Juárez,Twitter, cine  y así hasta el infinito. Y el tema de hoy: ¿qué pasará con los blogs? ¿Siguen siendo una "herramienta"? ¿Han sido desplazados por el mundo "micro" de Twitter? ¿Por la frívola inmediatez de Facebook? Ana ha cumplido siete años en la blogosfera. Lula ha soplado las velitas de su tercer cumple en la red. Y yo haré mis dos añitos en agosto. Y sigo queriendo esto más que nunca. Pero sobre todo, sigo queriéndolas a ellas en mi vida. En todas mis vidas. Y a mí esto sigue divirtiéndome. Y sé que quiero seguir haciéndolo. Y también seguir viendo sus sonrisas, escuchándolas y aprendiendo. No encuentro mejor motivo.

P.D A pesar de que me sigue dando taaaaanta envidia cochina y asquerosa que te haya comentado VM,. Anuska 🙂

 

 

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