Anchoas y Tigretones

Archivar para el mes “febrero, 2010”

Analóxico/Dixital

desnuda para ti

Daquel lado, que, a fin de contas, non é tan lonxe

El pediulle cos seus ollos de humildade tenra que lle amosase os seus peitos  espidos, o seu corpo cru. Loitaba contra as bágoas cando a ollaba arrincándose a roupa como se fose un estigma. Pechaba os ollos, veía lonxe, moito. E podería recorrer a súa pel branca, coa brancura infinda dunha praia pequena, sen contarlle os moitos lunares que agochaba, coma cunchas recollidas de fermoso verán. Bicándolle a sombra do sorriso. Cando o día seguinte espertou, soubo  que, nalgún momento do soño, nalgún momento, ela estivera co seu mundo e a súa carne, alí. Cunha presenza de deusa terreal e pagá.  E sabíao polas guedellas loiras que tiña enredadas nas  mans á mañá seguinte, coma un agasallo de noite de Reis.

 

Desde aquí, que es un poco más cerca

Ella se preguntaba cómo podía haber llegado tan lejos. Cómo le había regalado una imagen de la desnudez a distancia a unos ojos que imploraban. Y era capaz de ver en su cuerpo el recuerdo de ese amor adolescente, violento y rotundo,hermoso y trágico. Y cómo unos ojos oscuros, que taladraban toda su resistencia, podían perseguirla en sus noches y sus días. Pero nunca entendió  por qué le faltaba un mechón de pelo justo detrás de la oreja. Y quiso pensar que, en un vuelo nocturno e imposible, como una Godiva punk, había recorrido desnuda y con su melena suelta la distancia que los separaba.Y así le regaló un fragmento de sí misma, para él, sólo para él. Un trozo de ella.  Porque su alma ya la tenía totalmente en propiedad.

 

 

 

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A favor del amor

 

 ¿En quien piensas, rubia madrugadora?

En Thule estos días hace un frío del megacopón. Todo invita a quitarse los polisones y dejarse el leotardo, a llevarse el tomazo a la chaisse-longue con tazas de té sacarinadas. Y en eso estoy: el Capitán no puede visitarme estos días, parece que las cortesanas, consejeras y amigas tampoco, así que vuelvo a mis lecturas findesemánicas, ya que ahora, mi tiempo lo consumen  ICABS, la norma ISO 11620 y la madre que parió a Ranganathan.  Febrero es un mes de muchas querencias, aunque nunca he sido muy sanvalentinera (aún así no me pongo nada tonta y acepto todo tipo de prebendas) coincide el día del santo del cuore rojo con A favor del amor de Cristina Nehring en mi mesilla.

Me está gustando lo que leo porque me lleva a una reflexión a la que llevo dándole vueltas mucho tiempo: ¿por qué consideramos la llegada de la pasión, del desenfreno, del brutal y radical enamoramiento como una asunción de la debilidad? ¿Es esa flecha metafórica que nos clava Cupido una puntilla a la sensatez? ¿Van de la mano esa pérdida de la realidad y la posibilidad del goce de ser correspondido? Y lo más interesante que nos cuenta. ¿Por qué siempre ha habido esa visión condescendiente, casi despectiva de la mujer enamorada? Nehring, que es muy listiña y sabe hasta dónde puede/debe llegar-bordea la crítica feroz a ciertos sectores del feminismo- cita la experiencia de Mary Wollstonecraft (autora de Vindicación de los derechos de la mujer), ninguneada intelectualmente por efecto de una pasión que la llevó al borde del suicidio en dos ocasiones. ¿Y Petrarca, Larra, Shakespeare, Dante.. en fin, toda esa sarta de hombres que pudieron pasarse la vida pingando el moco por la Laura de turno sin que nadie los criticase? Más bien al contrario: se considera ese "signo de debilidad" como "signo de sensibilidad". Lo que a unos dignifica a otras ridiculiza. Qué rasero tan diferente. Con razón cita a Simone de Beauvoir que, en El segundo sexo, decía que "Hay pocos crímenes que tengan peor castigo que esa falta generosa:entregarse totalmente a unas manos ajenas". Y yo añadiría: "Especialmente cuando destilas felicidad. No hay nada más ofensivo".

Nehring no establece un paralelismo facilón entre no dejar que crezca, nazca, se reproduzca y muera la pasión con un estado de ataraxia epicúrea. No defiende la tormenta romántica y un "allá vamos" ante todo. En mi opinión su análisis es más interesante porque, lo que realmente critica es lo que ella llama la "domesticación" de la pasión y, en consecuencia, la retracción ante el riesgo, ante la posible leche que nos podemos-y nos llevaremos, seguro-con todas las de la ley. Aquí no hay ningún trato. Es la posibilidad de que el homo ludens se convierta en homo pasionatis. Ni más ni menos….

Y yo que creo siempre que las grandes pasiones están por llegar. …Y mientras tanto me acuerdo de aquella película tan chorra de Barbra Streissand (Qué tía tan lista. Como es la productora , la dire y la guionista se marca unos partenaires que están tremendos) que se llamaba algo así como "El amor tiene dos caras". Ella, profe universitaria, está dando una clase sobre el  amor en la literatura universal.Los alumnos participan y van saliendo consecuencias negativas del amor fou. Y ella termina diciendo algo así como "¿Y entonces por qué nos enamoramos? Pues porque mientras dura, es de puta madre". Pues eso: doméstico o mundano, palpable o imposible, que el enamoramiento caiga sobre nosotros. And may the force go with you.

 

 

Despertares (5)

 

 

Una misma en su misma mismidadPara el Dr. Lecter de parte de Clarice: quid pro quo

 

 

Lo peor de todo no era  esa lija que se empeñaba en asomar por su garganta. Ni la cara que escocía mucho, muchísimo. Ni los hielos que parecían agitarse todavía en su estómago, si es que quedaba algo de él, sólo imaginárselo ya le daban náuseas. Tampoco ayudaba mucho aquella especie de barro que se empeñaba en cerrarle los párpados-¿qué era?, ah, el rimmel ese famoso que hace las pestañas de Betty Boop. Cuando avanzó el cuello para ver el despertador-¿dónde está el despertador?-una maraña de cabello mezclado con horquillas se le vino sobre la cara. Resoplando,intentó hacerse una composición de lugar. Vamos a ver, sí ,es mi dormitorio, mi casa, a ver, ah,aquello allí tirado deben de ser mis leggings, Dios parecen churros, bueno, y las botas…¿mis botas? . Recorrió con la vista el ángulo que se le permitía desde esa esquinita, cuatro esquinitas tiene mi cama. ¿Cuatro?. Lo peor de todo se avecinaba. Lo peor de todo no iba a ser intentar recordar en qué momento perdió el foulard fantástico, pasar una tarde  de barra libre de ibuprofeno y modo stand by. No. Lo peor estaba a punto de suceder. Se dio la vuelta y  vio una pierna peluda ,que, por supuesto  no era la suya, saliendo de la cama.  También empezó a percibir ronquidos,si es que aquello no era más un hipogrito huracanado, con razón le dolía tanto la cabeza, no sólo eran los gintonics. El destino le reservaba una sardónica pirueta en ese devenir dantesco de las noches en negro. Cautelosa, pero con mano firme,levantó el embozo de las sábanas.  No era un dinosaurio, tenía hechura humana.  Y tomó aire para asumir lo que se le venía encima. A fin de cuentas no era tan malo no tener ni idea de quien era. Lo malo, lo peor de todo, lo que no se perdonaba, era constatar lo mucho que perdía el gusto y bajaba el listón cuando bebía.

Despertares (4)

 Mirándote....

 

Le gustaba mirarte cuando dormías. Se fijaba en tu respiración, en como se te movían las aletillas de la nariz. Doblabas el brazo y dejabas el codo bajo la almohada. Te removías. A ella le gustaba especialmente un lunar que tenías bajo el ojo izquierdo, el mismo que se veía como saltando ,diminuto,  al reír. "Es como el punto de una i", se decía, en pleno arrobo amoroso. Seguía deslizándose por las mejillas, hacía un alto en los labios, navegaba por el cuello. Te miraba sin cansarse. A veces le asustaba un poquito un leve ronquido que emitías al darte la vuelta y recolocar las sábanas. Te miraba. Y deseaba largamente que no hubiese distancias, diseñando la agenda del día imposible, con cena y paseo compartido.  Por eso cuando tú abrías los ojos y, sonriente e invitador, acercabas tus labios a la cámara web,a veces ella cerraba violentamente el portátil. Y es que hay días en los que una no puede soportar la idea de besar unos labios pixelados.

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