Anchoas y Tigretones

Archivar para el mes “agosto, 2009”

El dolor de otros

Cabeza durmiente Lucien FreudCuando el desamor convierte una sonrisa en propiedad privada, en una diana para la locura, todo el campo semántico relacionado con el cariño es un insulto. El amor y su carencia deben ser sinónimos de libertad y de vida, siempre. Si nos falta ese binomio, carecemos del sentido más básico de humanidad. Y nos convertimos todos en las peores alimañas si, con un falso sentido del conocimiento, alentamos la perversidad de los que hurgan en el dolor ajeno. La tragedia es privada, el dolor también. El respeto y el apoyo a los que la sobreviven, públicos y solidarios. Y nada más.
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Poéticas de otros, jardines ajenos, epifanías

 Huellas de otros

La literatura yo no sé si dignifica, si salva, si convierte o si arrastra. Lo que sí sé, es que hay genios,escritores con mayúsculas,redactores eficaces, líricos con gancho, amantes y ejercedores de la prodigalidad de la industria editorial, amanuenses, letraheridos y juntaletras. Yo no soy escritora, no tengo raza, pero junto mis letras de vez en cuando. Y como Pierre Menard, sueño con poseer ese don único que me deje verme en algún espejo. No sé si merece la pena inaugurar unas sección en este blog de lo que espigo en otros jardines, a lo mejor me meto yo en uno por no llegar ni a diez millones de años luz de lo que hizo Bioy Casares en De jardines ajenos. Pero una sigue creyendo en la ficción cuando lee lo siguiente:

"Poco importa que Gévaudan e Irlanda sean los escenarios donde se representan estos dramas breves. Lo que importa es que con el mundo se hagan países y lenguas; con el caos, sentido; con las praderas, campos de batalla; con nuestros actos, leyendas y esa forma sofisticada de la leyenda que es la historia; con los nombres comunes, nombre propio. Que las cosas del verano, el amor, la fe y el ardor, se hielen para terminar en el invierno impecable de los libros. Y que sin embargo en este hielo un poco de vida permanezca congelada, fresca, garante de nuestra existencia y nuestra libertad. Ese poco de verdad mortal que arde en el corazón frío del escrito, la belleza parca del uno y el esplendor impasible del otro, esto es lo que me esforcé por decir aquí"

                                          Pierre Michon , prefacio a Mitologías de invierno. Editorial Alfabia, 2009 Traducción de Nicolás Valencia. Y tan recomendable como este texto es la magnífica introducción de Ricardo Menéndez Salmón:impresionante su definición de la genialidad de Michon como el lugar de la epifanía.

 

 

 

 

 

Microrrelato, microvida (2)

Valores personales.- Magritte

A través de sus pupilas veía girar la bola del mundo. Descubría países salvajes que nunca habían sido nombrados, lagos sin nadadores, cordilleras de imposible color violeta, el cálido mar de agosto acariciándole el alma. A veces esbozaba toda esa intensa geografía imaginando que, en aquellos territorios sin etiqueta, su dedo iba dibujando fronteras y creando, a la vez, nuevas alianzas entre regiones, despertándole el cuerpo a la noche e inventando amaneceres. Una mañana miró a sus ojos y vio el desierto. Cogió su pasaporte, repleto de sellos coloristas y ficticios, y se marchó. Nunca volvió a viajar.

Normas del buen compañero de tumbona playera

Tumbadita y sin molestarOh, la playa en el verano. Con sus toallas multicolores, sus madrinas pertrechadas de bolsas de merienda, sus bragas naúticas, sus asambleas de ancianos arreglando el mundo y haciendo kilometraje de un extremo a otro. Días de ensaladilla y bistecs empanados, de bocata comprado a última hora, de chiringuitos salvadores con su griálica cerveza, de "momentos Exin castillos", de ojos entrecerrados bajo la mórbida caricia del sol…Ay qué bonito, pero qué incómodo es todo esto. Los que no somos animales playeros que corremos cual posesos a postrarnos bajo la primera y última rayola del sol y que, simplemente, disfrutamos del hecho de pasar un buen rato, observamos, asimilamos y reflexionamos. Creo que, en vez de cartelería avisando de donde no se puede aparcar, de tenderetes ofertando diversión infantil, de socorristas que bostezan, precisaríamos de un profesor Higgins que, en lugar de dicción, nos recordase, o mostrase por primera vez, los beneficios de comportarse como un ser humano en amable convivencia con los demás. Esbocemos, brevemente, unas líneas del buen compartidor de playa o vecino de toalla playera.

1.- Es dura la incompatibilidad de gustos musicales. Chaval, aunque te parezca increíble, no quiero quedarme patitiesa escuchando a Lady Gaga. Ni a los Violadores del Verso, ni a Carlos Baute (el hombre de la eterna sonrisa)

2.- No entiendo por qué alguna gente usa móvil si, realmente, con su tono de conversación el mensaje llegaría al receptor sin necesidad de ese caro e incómodo canal. Déjenlo en casa por Dios.

3.-  Adoro que todas las criaturas menores de una edad y que me van a pagar las pensiones en un futuro jueguen, salten y se regodeen en la diversión con el histerismo propio de una dieta rica en azúcares polisaturados. Pero me toca bastante las narices que el correteo se produzca delante de mi toalla, me dejen cual croqueta Findus salpimentándome de arena tras mi proceloso unte de bronceador y lo que es peor, que a sus progenitores se la sople o incluso les parezca divertido.

4.-  Roland Garros, Wimbledon, el Abierto de Australia, la Copa Davis y demás son eventos tenísticos respetables, interesantes y televisados para todo aquel al que le molen. Jugar a las palas en la playa soñando con que somos Rafa Nadal, Federer, las Williams o la saga Sánchez Vicario está muy bien, pero a cierta distancia. Como decía Joan Cusack en "Armas de mujer" a Melanie Griffith:"Yo de vez en cuando bailo en lencería en mi dormitorio, pero eso no me convierte en Madonna". Pues eso. En la orillita del mar, con salero y respeto al público.

5.- Señora: Su hijo o su niña no quieren el bocadillo. La que mira con ojos golositos, servidora, porque se ha llevado unos repugnantes biscotes con triste y doloroso pavo frío, soy yo. No grite insistiendo en la bondad del chorizo o del chopped. La rubia gordita de la lado, servidora, se pone de muy mala leche y le dan ganas de cargarse la soberbia educación que sin duda le están endosando al vástago levantándose, cogiendo el bocata y zampándoselo como una vulgar concursanta de "Supervivientes".

6.- Si vamos a la playa, vamos a la playa. Una cosa es llevar sombrilla y sillita y otra montarse un apartamento. El colmo lo vio en la playa de Miño mi compa Manolo, al ver como unos veraneantes de tienda de campaña sacaban del coche-después, lógicamente de la parrillada, la tele, los colchones, etc. etc-dos piezas de sintasol con dos macetas para poner delante de la tiendecita de campaña que montaban para un único día. 

Podría seguir, ya sabéis que soy una antipática con alergia a la convivencia-eso es mentira, pero lo utlilizo como Captatio Benevolentiae para que los que ejercen todas estas actividades se sientan reconfortados, pero es que una tiene un concepto minimalista de la playa. Eso sí, la cervecita del final en el chiringuito, no la perdono ni jarta vino.

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