Anchoas y Tigretones

Archivar para el mes “junio, 2009”

La última vez

 Te doy mis ojos

 

No miró hacia atrás. Le habría gustado cerrar con un  portazo, con un corte de mangas, con un "ahí te quedas", pero no lo hizo. Sujetándose al antebrazo del policía, recorrió el espacio que va del infierno a la dignidad en unos pocos minutos. Detrás quedaban promesas, abrazos, miradas de deseo, castillos en el aire construidos en el lugar oscuro de una discoteca hacía muchos años. Y también el mandarle callar, el aislamiento, la constante humillación, el insulto,la burla pública y privada, las lágrimas. Y los moratones escondidos a brochazo de maquillaje. Y el disimulo. No miro hacia atrás, es verdad. Porque en aquel guiñapo esposado en los restos de la batalla campal del salón plagado de recuerdos de una vida no muy lejana, no reconocía a quien le iluminó la risa y la llenaba de deseo, sino a quien le puso el pie sobre la cabeza tantas veces para que no pudiese respirar. Al que le quitaba las tarjetas del banco para que tuviese que pedirle dinero y así humillarla más. A quien la convenció de que no podría valerse por sí misma y tendría que agradecer de por vida el estado de sumisión y la cárcel maldita a la que se veía sometida. Como en un túnel sin fin, se sucedían las luces del coche patrulla, la mirada cobarde y cómplice del silencio de muchos vecinos-¿cómo es posible que no oyesen nada con todo lo que se rompió en aquella casa, empezando por su alma?-la maleta arrastrada. Y en un momento de lucidez se quedó quieta. Y preguntó, en voz alta, que quien tenía derecho a expulsarla de su casa y de su vida. Que por qué tenía que marcharse cuando ella no había fallado a la educación recibida, a los consejos maternos, a lo que se esperaba de ella. La asistente social la miró con cariño y , silenciosamente, le ayudó a meter sus bolsas en el maletero de aquel coche.

Contra el maltrato, contra cualquier forma de maltrato, tolerancia cero.Maltratar es convencerte de que no eres nada. Es gritártelo. Es decirte que no sabes hacer nada.  Y, por favor, como dice mi adorada Ana Bande, empecemos por el marketing viral: no eduquemos a nuestros hijos en la cobardía cómplice.Luchemos contra esta lacra. Abramos los ojos y no cerremos las ventanas ni la puerta a gritos y dolores de otros pisos, de otras plantas, de otros edificios.  Y perdonad mi redacción precipitada y poco elaborada. Es que no me llega ya la mente para contar las mujeres que han sido víctimas de maltrato en este año… And the band played on….

 Teléfono contra el maltrato: 016

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Leer en verano

Sigrid morena leyendo

Oficialmente está aquí el verano, con sus helados, fiestas de agosto, chaparrones en la playa, bikinis tremebundos enseñadores de lorza, madrinas en la orilla gritando a sus ahijados a tutiplén, señoras paseando al compás de las olas para minimizar las varices, besos furtivos en el paseo marítimo y la sensación de que, a pesar de no tener asueto oficial, tengo tiempo libre. Lo del tiempo libre es algo siempre muy, pero que muy relativo. Pero a falta de veraneo oficial, como en "Novio a la vista" de Berlanga, pasaré un verano completamente kuruñés rodeada de amigos, terrazas, conversaciones hasta las tantas, visitas encantadoras, cervezas-light-para-parecerme-a-Pilar-Rubio,y miles de novelas y libritos. Una, que es sosa y secunda las campañas de animación a la lectura del Ministerio.

No entiendo muy bien el que la gente compre libros para leer en verano. Leer para mí, como ver películas, comer, salir de cañas y despotricar contra el mundo, me parece un acto inherente a mi propia condición humana y a mi misma mismidad, que diría Yola Berrocal..(No, miento, Yola es la que dijo :"Vámonos, que es gerundio". Una crack de la gramática recreativa en dura competición con mis niños Erasmus). No comprendo muy bien el hecho de leer porque estamos de vacaciones. Yo leo porque me da la gana todos los días, a veces unas cosas y a veces otras, pero leo como parte de mi rutina diaria, o como medio para escapar de ella. En el autobús, en la calle, en la cama a falta de otras actividades, leo casi siempre. Pero hay algún librito que identifico con el verano y que quiero recordar ahora.

Un verano hace muchos años leí por primera vez a García Márquez. Muchos años antes había leído a la orilla del mar, en Bastiagueiro, "Los tres mosqueteros", colección Historias Juventud, mitad tebeo, mitad novela, gran iniciativa de Editorial Bruguera. Un verano más trascendente, con la trascendencia de los quince años, me papé "Bonjour tristesse" y de postre "La náusea". Por no hablar de la constante repetición en verano de "La montaña mágica" y fragmentos de Proust, porque, dicho sea de paso, soy una diletante paleta, que vive en una ciudad dormitorio, pero que siempre quiso vivir de hotel. La playa de Santa Monica en California, me trae recuerdos de la "Casa de campo" de Donoso. Y Perec sabe mejor en la piscina. Italo Calvino y su barón rampante asoman por la Curota de Ribeira. A McEwan lo identifico con un parque coruñës, en el que me ventilé gran parte de "Expiación" esperando a un chico que llegó muy tarde.  Larsson empezó a engancharme en Bryant Park en NY. Y la señora Nemirovski y su extraordinaria "Suite francesa" me acompañaron en un viaje sofocante de Amsterdam a Brujas.Soy omnívora en mis lecturas. Y variada también en los paisajes de mi verano.

Lo que quiero decir con esto es que lo que son para el verano son las bicicletas. POrque los helados, como las lecturas, son para toda la vida y para todos los momentos.Y en la bolsa de la playa de este año, en la mochila de todos los días del ferragosto vecino, tengo a Lisbeth Salander esperando, a Isaac Rosa también en standby así como a la dama memoriosa de Roncagliolo. No sé si son lecturas veraniegas propiamente dichas. No sé si tengo que ventilar o poner en remojo el cerebro también. Son las mías. Y, además, me gustan mucho. Felices lecturas de verano.

(Recomiendo leer "Una temporada en Venecia" de Wlodzimierz Odojewski porque acabo de terminarla ahora mismo. Y también escuchar a Tom Waits porque me voy en un rato al cine y lo voy a mandar callar)

 

 

 

Oración

 

Hoy es un día de múltiples conmemoraciones. Leo que es el "Día del Español" y también el "Día del Refugiado". También es el primer día que una familia pasa sin uno de sus miembros por las balas injustas. Mi palabra favorita del castellano es "Ojalá", ya lo comenté aquí alguna vez. Va aquí mi lista de deseos para tan variadas conmemoraciones. El que quiera puede entender que es una oración.

 Ojalá nadie tenga que dejar su hogar para encontrar un interrogante posible en un territorio extraño. Ojalá que las patrias sigan siendo patrias y no dependan nunca de que la abundancia de unos signifique la miseria de otros. Que no haya que hacer maletas que se rompan por el fondo librándonos de paisajes propios. Bienvenidos los que quieran venir porque quieren venir, no porque lo necesiten. Ojalá que la palabra libertad no se empañe con pintadas innecesarias y con prostituciones variadas. Que la voluntad de un pueblo sea la expresión de eso, de su voluntad, de la conciencia unánime, no de la unívoca. Ojalá que el único silbido que escuchemos sea el de una canción tarareada por nosotros y no el de las balas. Ojalá que no miremos ninguno hacia otro lado nunca más cuando algo así nos asalte. Ojalá que  el dios desconocido al que remito mis palabras me escuche. 

Momentos Casimiro

Carrie en momento precasimiro

¿Os acordáis de Casimiro el monstruito delicioso que nos mandaba a dormir? ("Fuera calcetines, me pongo el pijama…"). Cuando yo estoy en mi momento Casimiro-a punto de quedarme frita, en medio de un mar de periódicos domingueros, novelas mediadas, el portátil, quizás un cuaderno, etc- se me ocurren pensamientos variados y surrealistas. Quien en ese momento no se ha acordado de, por ejemplo, sacar un "tuperguay" de la nevera para el día siguiente, apagar el gas (los que somos bomboneros y no estamos en el dospuntocerismo del gas natural),recordar el maravilloso tendedero que nos explayamos en poner fuera con la connivencia de la pícara sonrisa de Mario Picazo mientras oimos como caen chuzos de punta o ponemos en el mueble de la entrada la receta que hay que ir a comprar ya o el resguardo del certificado que iremos a buscar el último día. Ya sabéis que soy una prosaica, nunca seré una niña fina ni brillaré en sociedad, pero ahora que me he levantado para comprobar que he apagado concienzudamente el último pitillo y, por ende, no saldremos volando ni yo ni mis vecinos con su envidiable vida sexual ( y perro coñazo, todo hay que decirlo), me acuerdo de ti y te escribo algo como esto:

"Ahora, frente a esta pantalla que tiembla, me acuerdo de muchas otras noches divagando entre líneas. Aprendiendo a reconocerte, a palpar los latidos que ibas dejando entre párrafos, siguiendo tímidamente el rastro de tus palabras. Cómo podía ser tan mío y tan nuestro aquel estado de complicidad que se esconde tras un tipo de letra que no es la tuya, porque hasta desconozco algo tan privado y propio como tu caligrafía. Pero podría encontrarte en medio de muchas ortografías porque, como buena lingüista, me he apropiado de esa gramática privada que establece, por orden, primero la curiosidad, luego el deseo y después algo más. Y ahora que he podido decírtelo clavándote los ojos, en miradas intensas, traspasando la frontera que nos habíamos impuesto, te digo, y te repetiré todas las veces que quieras, que adoro tu sintaxis."

 

Enfermita….

Así me pongo a ver si me curo yaaaaaaPerdonad mi abandono repentino, pero un maldito principio de bronquitis me ha tenido apartada del dopuntocerismo, como dice Jean Bedel. Vuelvo en un ratito, en cuanto termine de curarme que espero que sea antes de esta tarde….

 

Mientras tanto portáos bien y no me seais infieles con cualquier bloguera del mundo adelante, que las hay muy pillas….

El porqué de la Princesa Sigrid

 

 Trueno y Sigrid

Para Xoan da Cova, que era fan de Sigrid de Thule

 Muchos de vosotros, que no me conocéis personalmente, me llamáis en vuestros comentarios "Princesa". Otros, que me conocéis y apreciáis, utilizáis ese nombre para encabezar mails o conversaciones profundas e íntimas. Ya alguna vez alguno me ha saludado por la calle con un "Adiós Sigrid". Me habéis pedido que cuente por qué me llamo así y así lo hago.

¿Qué es lo que me gusta tanto de Sigrid como para adoptar su nombre?. Los seudónimos con referentes literarios, televisivos, comiqueros o reales, son, además de un plagio de los que somos mediocres o faltos de imaginación, un piropeo a la mitomanía. Como todos sabéis quien es el Capitán Trueno no voy a aburrir con documentación extraída de la Wikipedia o de las páginas que miles de millones de fans le han dedicado. Sigrid es la primera heroína del comic que tiene su propio reino sin ser una amazona, que profesa un amor leal y valiente sin guardar ausencias absurdas de llantinas y telenovelas y, sobre todo, es independiente. No es la odiadora del género masculino que desea el exterminio total e indiscriminado de los hombres o convertirlos en cerdos como Circe en su isla, sino una compañera de igual a igual. Sigrid no espera tejiendo. Viaja con el Capitán a cualquier lugar. Se queda cuando quiere quedarse en Thule a regir los destinos del, supongo, diminuto país. Pero como soberana de esa Insula Barataria, de ese lugar indeterminado en la geografía infantil, se perfila como una antiPenélope. Alta y rubia, de cabellera larga y mirada sensual, con un look de diosa nórdica, merecería un spin-off del tebeo. Nunca lo tuvo y no porque no lo merezca, sino porque con sus hechos y su fama eclipsaría a un Capitán que derrocha testosterona de posguerra.

Me puse este nombre porque me gustaría ser así: valiente y decidida, heroína y compañera, amante y amiga. Gobernar mi vida como si fuese Thule, con mano firme, voluntad de hierro y sentido del humor. Como no soy Sigrid, a pesar de ser alta y pseudorubia, me conformo con tomar prestado su nombre en sincero homenaje a un personaje único. Y no consentiré ningún chiste ni comparación que me incumban sobre el hecho de que sea Elsa Pataky la elegida para interpretarla en el cine…

 

Días para comer pipas sentada en un portal

 

 Juegos de primavera

 

Para las Mondariz’girls…gracias por el fin de semana

 

Algunos anchoastigretoneros me recriminan que me esté volviendo una cursi o que me haya dado un ataque de diabetes en mis últimos posts. Como no tengo oficio de escritora, soy más caótica que mi propio fondo de armario y mi dispersión es bien conocida por mis amigos y detractores, me puedo permitir el lujo de divagar tranquilamente sobre lo que quiero…vagar y divagar. Con estos soles que nos han llegado, tardíos para la primavera, potentes y solaneros para el joven verano, me siento más placenteramente aturdida que nunca. Supongo que tengo la misma sensación que Charles Ryder cuando iba a Sudamérica a buscar el color, que Gauguin viviendo sus últimos días en archipiélagos lejanísimos o Stevenson abrazando los corales de los Mares del Sur. Mi entorno es mucho más prosaico, pero este sol que ahora nos calienta, tira de la cuerda emocional para encadenar recuerdos como diapositivas. Sandalias de verano teñidas de azul para aprovechar las de la Primera  Comunión, las primeras marcas que deja el calor en la piel dibujando una silueta que no es la nuestra sino la de una sombra evadida como la de Peter Schemill. Patines con ruedas de goma y muchas culadas. Escondite inglés hasta las nueve de la noche. Cerrar los ojos y disfrutar. De todo lo que va a llegar y que no sabemos cómo será, pero que será nuevo y sorprendente. Blanca Riestra comentaba que son días para "comer pipas y hacer el tonto sentados en un portal". No creo poder encontrar un plan mejor. O mirar las olas desde lejos. Sentir la música lejana que preconiza la llegada de san Juan, auténtica frontera del verano. Hacer el tonto. Dejarse llevar. Pasando la vida, desde lejos o desde aquí cerca. Y, como siempre, ver el fondo de tus ojos que, aunque no quieran mirarme, siempre acaban riendo al reflejarse en los míos.

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