Anchoas y Tigretones

Lo que queda en el tintero

Viendo el arco iris cuando llueve...Vivir, escribir, es una acumulación de ausencias. Elegimos una línea narrativa, un tema, una banda sonora para continuar. Y echamos los restos hacia adelante, con o sin maletas, con o sin restricciones. Pero la duda, la posibilidad de lo que se nos ha quedado en el tintero o en ese desván de la memoria en el que guardamos cuadernos nuevos, sin escribir, álbumes sin estrenar de todas esas vidas que derivan en una sola,la que escogimos o la que tenemos,sobresale como las rosas secas entre las páginas de los libros. Entre las muchas equivocaciones está el argumento que ahora transitamos como una vía rápida, como un valle de lágrimas o como una pintoresca carretera salpicada de verdes como en las películas o novelas que suceden en Irlanda, donde siempre llueve un poco pero donde la lluvia es siempre hermosa. La vida nos escoge o nosotros a ella. Pudimos haberlo hecho y decidimos que no. A veces, como Bartleby, preferiríamos no hacerlo. Me contaba alguien el otro día, en unas confidencias muy alcohólicas, como había tenido que escoger no entre lo correcto y lo incorrecto sino entre lo que quiero y lo que deseo. Yo tengo la suerte de tener una vida tan caótica que no puedo dar consejos, por lo que me puedo permitir el lujo de mirar a los ojos y saber si sus pupilas tiemblan, ya que no tengo que buscar argumentos convincentes, nunca los tengo. No te has quedado atrás. Elegiste. Yo también. No sé si por cobardía o por lealtad, a lo mejor es lo mismo.  O por no salirnos del cuadradito al jugar a la rayuela. Y a lo mejor todos los días sentimos un pequeño clic en el corazón al sentir un nombre, una voz, pasar por delante de un bar, de una calle o una plaza en la que en algún momento nos sentimos plenos. Donde vimos brillar los fuegos artificiales de las fiestas de agosto pensando que eran los más hermosos que habíamos visto jamás sólo porque había otros ojos viéndolos. Al sentir el tacto de aquella ropa que nos quitaban para decirnos que nuestra piel era un territorio perfecto y que tenía nombre y conquistador. Al comprobar cada día cómo hay un hueco en la lista alfabética de contactos en el buzón de correo porque todo ha quedado en ese desván, en el terreno gris de lo posible, de lo que has vivido y no vivido a la vez, con la certeza de que era algo tan hermoso que debía terminarse. O quedarse a vivir ahí. En un rincón apartado donde casi, y solo casi, no moleste.

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3 pensamientos en “Lo que queda en el tintero

  1. Podemos aceptar o noso propio silencio? Podemos vivir en paz coa nosa respiración, e sentir onde chega?
    Os meus bicos, princesa.

  2. somos lo que somos
    aquí y ahora
    y eso siempre esta cambiando
    aunque no siempre seamos conscientes

    “…y otra vez de allí al silencio. Dime, ¿para qué hablar
    de lo que pudo haber sido y de lo que jamás será,
    tratando de adivinar qué fue eso que hicimos tan mal?,
    si, en fin, se trata de morir o de matar…”

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