Anchoas y Tigretones

Fragmentos de un diario futuro (I)

"Leyendo en la fantasíaHoy me he despertado abrazando el hueco desconocido que deja tu cuerpo en mi cama. Ya me he olvidado de cómo es desear tu sombra, la sombra que no he visto todavía proyectándose en el breve espacio del salón a la cama, del pasillo a la cama, de la cama a la cama…. Eres un conjunto de ausencias y vacíos: los mensajes que no me envías, las conversaciones que no inicias, toda la frontera que rodea el miedo oscuro, el silencio al otro lado de la línea telefónica, el buzón vacío de gmail. El mismo miedo que tenías de niño cuando te encerraban en el desván. Coleccionando sombras que no existían, haciendo el inventario de las penumbra que dejaban al pasar los fantasmas familiares, te acostumbraste a no hacer, a no sentir, a no preguntar. Por eso no habitas mi diario cotidiano. Como las tormentas en el verano de Nueva York apareces de repente rompiendo todas las pautas y te marchas igualmente, sin querer conocer, sin querer preguntarme nada, sin saber, sin afirmar. Eres una caligrafía torcida en un cuaderno milimetrado. Me miras y te miro. Y no nos encontramos. Simplemente, tenemos miedo"

 

 "Ya te has vuelto a dejar el recibo de la contribución encima de la mesa. Si lo llego a saber, lo hubiese pagado yo ayer. No sé por qué me dices que vas a hacer las cosas si luego no las haces. Ayer, por ejemplo. Te empeñaste en tender la lavadora porque me veías subiéndome por las paredes intentando que la peque hiciese los deberes, poniendo los macarrones a cocer para la cena y recordándote que tu madre quiere que vayamos a comer el domingo a la aldea. Y ahí se quedó la ropa, y todo porque te metes en el Internet de las narices, que yo no sé con quien hablarás o chatearás o como se diga, que te tiene reconcomido.  Dios, el domingo. Con lo que me gustaría quedarme a ver Cine de Barrio. Ay, no, que eso es los sábados. Es que ya ni lo sé, porque cuando Andresito empezó en la liga infantil de Beisbol, todos los sábados lo llevo al entrenamiento y si hay liga o sector, pues ahí que toca irse con él a donde Cristo tomó la primera Fanta de limón para que juegue. Y es que yo quiero que hagan deporte. Que hagan muchas cosas, muchas, que se entretengan, que se diviertan. Que no se queden solos. Tengo que acordarme de poner el recibo en la puerta para ir a pagarlo mañana a primera hora, antes de fichar".

 

"Me encanta ver cómo brotan las margaritas. Y ver cómo Marisol riega las azaleas y las violetas africanas del patio. En el jardín hay muchos rosales que ahora se están poniendo preciosos. Cuando me dejan llegar al final del jardín, cuando Marisol me acompaña porque la pierna me falla desde hace meses, veo entrar y salir a dos gatitos que viven en la huerta de al lado. Se espanzurran al sol, ronronean y casi diría que sonríen felices. Como yo cuando llego al final del jardín. Anda que si llego a saber  que en esta residencia se vivía tan bien, me iba a haber quedado con mi hijo y la bruja de mi nuera esos malditos tres años desde que me quedé viuda, que sólo querían aguantarme para quedarse con el pisito del centro. Yo aquí lo paso muy bien. Que si mi partidita, mi telenovela, mis siestecitas…y luego está Bernardo. Vive en la tercera planta. Nos conocimos en el fisioterapeuta. Me puso la mano en la rodilla para incorporarse, me miró a través de sus gafas dióptricas y supe que era toda suya. Lo de empezar a besarnos en el cuarto de las fregonas vino después. Al sexo, Dios me perdone, todavía no hemos llegado, porque yo, desde mi difunto marido, no he estado con nadie. Pero es que lo veo y se me ponen cosquillitas en salva sea la parte, Dios me perdone, aunque bien me puede perdonar, que bien buena que he sido y bien trabajada que me voy para el otro barrio…Pues nosotros, eso todavía no. Pero espero que llegue pronto, porque el tiempo a los dos se nos acaba y no me gustaría, que Dios me perdone por lo que voy a decir, irme para allá casi entera y verdadera otra vez, que ya ni me acuerdo de cómo era lo de la cama…"

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3 pensamientos en “Fragmentos de un diario futuro (I)

  1. Oh, innoble servidumbre de amar seres humanos
    y la más innoble,
    que es amarse a sí mismo!

  2. A veces me he preguntado si dentro de 30 de años seguiré escribiendo un blog y, en esa hipótesis, de que temas trataría. Y enseguida paso a otra cosa porque me resulta un poco inquietante. Muy buen ejercicio de futurología blogueril el tuyo, ya me gustaría a mí escribir así en mi senectud.🙂

  3. Princesa Sigrid en dijo:

    Jean Bedel, ojalá que dentro de treinta, cuarenta y mil años sigas haciéndome reflexionar desde la belleza que proporciona el desencanto…no sé si seguiremos aquí o allá, lo que importa es querer escribir, que haya alguien a quien le interese lo que decimos al otro lado de la pantalla y a mí lo que tú dices me interesa muchísimo. Un beso grande, grande

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