Anchoas y Tigretones

Archivar para el mes “marzo, 2009”

La mejor de las mentiras

mentir o no mentirPara Mr. Big, que no sabe mentir

 Me sorprendo a mí misma muchas veces reflexionando sobre el porqué de la mentira. Mejor dicho: por qué mentimos. Por miedo, por cobardía, por desidia…La verdad es que no lo sé y nunca creo que se descubra si hay algo genético o una pulsión irrefrenable en falsear lla realidad aún a riesgo de cargarnos la propia credibilidad. Soy una mala mentirosa. Siempre se me pilla en el mus. Y la única media mentira que me permito-o que perpetro, según otros-es esconderme malamente tras un seudónimo que es, a la vez, poco creíble. Otro caso es la admiración confesa que siento por los timadores, ya que, muchas veces aunque no siempre, hay un punto de justicia poética en el timo, como es el castigo de la codicia ajena. Me acuerdo de Toni Leblanc en Los tramposos, de Alain Delon en A pleno sol y como no, de John Cusack en The grifters, y de la banda de ladrones más sexy de la historia en la imparable, por favor, saga de Ocean’s eleven…pero mis filias y fobias cinematógráficas deben ir en otro post.

La mentira puede ser un tunning de la verdad. Puede tener, en ese encanto de la maldita impostura, un desesperado intento de mantener un status quo que ya hace aguas. Puede ser también una huida hacia adelante, un aplazamiento de ese choque brutal en el que "tenemos que hablar" o bien un desvío hacia la carretera secundaria del correr en el vacío. Descubrilas puede doler. O puede hacer, paradójicamente que valoremos más al que ha realizado esa arquitectura falaz que muchas veces esconde el vacío.

Me preguntabas el otro día por la mejor mentira que me han contado o que he contado yo. No fui capaz de contestarte. Quizás tenga, en el fondo, un repertorio demasiado amplio para escoger alguna de ellas.  O te esté mintiendo cuando te digo que no miento nunca. Pero en este engaño, en esta impostura, en este laberinto Matrix en el que me he metido, en este juego de espejos, en esta paradoja,me atrevo a preguntarte si realmente quieres conocer el top-ten de las mentiras de una aficionada a bloguera. ¿O prefieres que la verdad sea la que ya conocemos? … la ficción, tú lo sabes, es una mentira necesaria. Y tras el personaje podemos asomar. Incluso a veces de forma que no nos reconozcamos. Y ese momento es el que importa. Porque es auténtico. Aunque luego estemos como lavadoras centrifugando dándole vueltas y más vueltas. No es mentira. Es así.

Y vosotros, los demás…¿cúal es la mejor mentira que os han contado?

La tiranía de los mediocres (tranquilo, majete,en tu sillón)

 

 

 isabel dispuesta a cargarse a las funcis palleiras

 

 Para Isabel R.S., compañera de cafés y sonrisas, inquietudes y de todo. Tú sí que eres lista…¡¡¡a por ellas, que son pocas y cobardes!!!!

 

Mi querida Isabel,

Espero que al recibo de la presente te encuentres bien. No es fácil estando rodeada de tiburones. Pero no de tiburones de los que viven en aguas frías o en el tanque acondicionado de los acuarios. Hablo, tú ya lo sabes, de todos esos tiburones amenazantes tanto de desidia como de displicencia, de baja catadura moral y escasa mollera que te cercan e intentar minar tu espléndida curiosidad. Sí, el mundo laboral es jodido. Pero el mundo funcionarial es, muchas veces y mal que nos pese y sintiendo el regodeo en el tópico, increíblemente empobrecedor. No por el trabajo que desarrollamos, que nos gusta, tiene sentido-en la mayoría de las ocasiones-y le pegamos con ahínco y ganas. Es por esa nula querencia de muchos a la mejora, al aprendizaje, a lo nuevo. Es esa actitud desganada y burlona cuando comentas que te vas a pagar un curso online, porque sí, porque te sale del pie y porque quieres aprender. Claro, para personas como tú y como yo, la formación y el conocimiento no cotizan en el rastrero mundo de los trienios y sexenios. Y sí, el saber ocupa lugar, lugar de ponerse las pilas, de interesarse, de tener una mínima inquietud y no dejar que se teja la telaraña vacía y gris del paso del tiempo en nuestros calendarios. Cómo es de duro el ser marciano. Cómo jode a veces que tus capacidades sean aprovechadas puntualmente y de forma totalmente circunstancial. Qué humillante es que el sistema, en la mayoría de los casos, dé cobertura, fomente y propicie ese duermevela profesional en el que malviven algunos desde hace muchos años…No te preocupes Isabelita. Yo no me río de todo lo que a ti te interesa. Y que digan que eres una pedante, una engreída, una resabida y que, además, "no tienes la plaza". Pues vale. Se lo puedes recordar el día que te pregunten cómo se hace para imprimir sólo una página de un documento o se asombren de que al pinchar en algún acceso directo no haya nada. Viva la mirada limpia que permite que personas como tú sigan trabajando al lado de las momias. Que te sigan resbalando los comentarios maliciosos, las charletas de café a media voz, las miraditas de reojo. Tú tira para adelante. Que el emperador está desnudo. Que los mediocres siguen desde hace años calentando sillas. Y personas como tú caminan, como en "El expreso de medianoche" contra corriente, al revés que los demás. Lástima que no te dé por el punto de cruz. Ya tendrías algo en común de lo que hablar.

 

Todo sobre mi padre (redacción de colegio para el Día del Padre)

spencer tracy freddy bartholomewYo tenía tres años y varicela. Con los ojos llorosos y un sarpullido brutal me quedé en la cama. Mi padre llegó de la calle. Traía la gabardina rezumando agua y un camión de juguete con vaquitas en la mano. Había salido tarde, muy tarde, de trabajar y no había encontrado nada abierto para llevarle a su niña. Encontró uno de aquellos míticos carritos de chilindradas y golosinas en el que compró el camión. Las vaquitas eran preciosas. Duraron más que mi enfermedad, por fortuna. Y todavía, de vez en cuando, aparecía alguna en un rincón perdido de la memoria y el lugar de mis juegos de niña.

Sí, mi infancia no es tal sin mi padre. El alentó siempre todas mis fantasías. Me contaba que hablaba por las mañanas con "lindo pulgoso"-que no era un dibujo animado, era de verdad  y vivía en Los Cantones-no me sacó del error de creer que el jamón york salía de la lengua de los perros y me llevó al circo a ver un elefante. Me compraba tebeos porque era fan de Pepe Gotera y le extrañaba que me gustase tanto leer. Se tragó conmigo capítulos enteros de "La casa de la Pradera "y no dejaba que se hablase de Gina Lollobrigida-"una advenediza"- en su presencia porque él era de la Loren, "de siempre". Era el rey de mis amigos: nos enseñaba a dar volteretas en la piscina, nos hizo a Paula y a mí unas cunitas preciosas de madera para la Barriguitas y canta "Chiquitita" pasando el aspirador los domingos. Tiene rizos y de pequeño era idéntico a Freddy Bartholomew. Ahora es el clon de Alberto Sordi.

Me enseñó a usar bien los cubiertos, a comportarme en el cine-creo que mi pasión por las pelis la heredé de él-me dejaba comprarme discos contra la idea de mi madre de que era más barato escuchar la radio,no me riñe por fumar a pesar de ser exfumador desde hace casi 40 años y comprende perfectamente que en mi mundo convivan todo tipo de paisajes. Ha estado siempre a mi lado en los momentos duros, duros de verdad y no ha hecho preguntas incómodas ni justificaciones absurdas. Tiene una desmedida e increíble fe en mis capacidades, tanto intelectuales como personales. Le encantan la ópera y Elvis Presley. Me enseñó matemáticas, a hacer nudos de corbata y usa colonia Atkinsons. Ese olor es parte de mi vida, podría encontrar a mi padre en cualquier lugar, cerrando los ojos y siguiendo el rastro por el pasillo de casa, oyendo sus pasos en las escaleras y el tintineo de sus llaves en la puerta…

Mi padre es la fuerza de la fragilidad. Cuando a mi madre le diagnosticaron el cáncer, temí más por mi padre que por ella, tengo que confesarlo. Pero él realizó el acto de amor más hermoso que he visto jamás. Mi madre empezó a perder el pelo y papá no quiso que ella pasase por el trauma de raparse al cero en una peluquería a la vista de todos. Le cortó él mismo el pelo. Y le daba besos en la cabeza diciéndole "hola, coquito". Se reveló como un auténtico crack. Y un silencioso pero perseverante compañero. Y creo que no me enamoraré nunca más hasta que alguien no me quiera a mí así.

Y este post, que más que post parece una redacción del colegio, va para mi padre que ha visto tantas veces Capitanes Intrépidos que se la sabe de memoria. Y nos sigue cayendo fatal Lou el largo cada vez que la vemos…

 

Citas, microrrelatos y cintas de video

bridget a través de la ventana...

 Mark– "No creo que seas idiota, bueno, sí que hay ciertos aspectos ridículos en ti: tu madre es muy interesante y realmente eres una oradora terriblemente mala y sueles soltar lo primero que te viene a la cabeza sin tener en cuenta las consecuencias. Comprendo que cuando nos vimos en el buffet de pavo al curry estuve imperdonablemente grosero y llevaba un jersey con un reno que mi madre me había regalado el día anterior. Pero lo cierto es que , lo que intento decirte con mucha dificultad, es que en realidad y tal vez a pesar de las apariencias, me gustas muchísimo.

Bridget: A pesar de que fume, de que beba y tenga una madre vulgar y diarrea verbal….

MarK: No….me gustas muchísimo….tal como eres"

            Bridget Jones/Mark Darcy El diario de Bridget Jones

                                        Un amor de cine Barcelona: Random House Mondadori, 2009

Microrrelato con brindis al sol

No puedo añadir nada más. Las cosas son como son. Estamos aquí de visita. A veces empeorar las cosas es mejorarlas. Aunque dé mucho miedo. Aunque acojone. Por la angustia que da el no tenerte cerca. Por la angustia que da el tenerte. Y sobre todo, por la manera en que nos miramos cuando no queremos mirarnos pero aún así nos vemos. Y por las risas compartidas. Y porque mañana sea siempre una frontera lejana en la que no hay que pensar. Por la sombra tan larga y oscura que dejas al cerrar la puerta y marcharte. Y…me olvidaba. Por la cándida adolescencia. Salud.

Naturalmente.

 

Quiero trabajar en la revista Cuore

Decía el otro día la neoiorkina sen solución-también conocida como Concubina en otros foros-que, de volver a escoger profesión, le gustaría ser espía. Yo, cuando era pequeña, quería ser, en esos arranques místicos catequísticos de niña bien, monja e indio. Pensaba que ser indio, los de las películas, era una profesión.Y molaba llevar trenzas y vivir en un tipi, dulce tipi, hablando en infinitivo. Y tener nombres preciosos como "Flecha rota" o "Toro sentado". Años más tarde me fui a vivir a los USA de verdad, no el de las pelis, y la visión de las reservas y todo la militancia antiacción de gracias me hicieron salir de mi error. Qué lástima tan grande el hacerse mayor. Peste de mundo real y cruel.

A mí me habría gustado tener una vocación real. De esas de jugar en el parque a los médicos, con perdón, y acabar siendo prestigiosa neurocirujana en el Cedars Sinai o algo por el estilo. O llegar a ganar el Nobel de Literatura y que en un programa de corazón de por las tardes-porque ya los Nobel son como los Oscars, pasto seudoglamuroso de programa vespertino-saliese una vecina mía de la infancia, en curioso accidente hagiográfico, enseñando mis primeros cuentecitos, con caligrafía cimbreante y arrejuntados con anillas Apli.  O que ya arreglando la lavadora y los transistores de mi casa se me viese el pelo de la dehesa de ser ingeniera de telecomunicaciones. Pero no. Soy filóloga por formación, afición y accidente, pero no auténtica vocación. Derivé en documentalista por gusto y por reafirmar mi nula querencia a ejercer de docente toda mi vida. Pero ahora que la vida está dura, que la Universidad preBolonia es una entelequia que muchos no comprendemos, me gustaría reflexionar un poco sobre una profesión olvidada pero magnífica, que me habría gustado ejercer. Es la categoría de piefotista. Entendámonos.Siempre quise trabajar en "Hola!". Pero no quiero hacer sentidas e íntimas entrevistas como las de Tico Medina o coordinadora como Nati Abascal de reportajes en la Mamounia de Marruecos, no. Yo lo que quiero es escribir los pies de foto.

Escribir pies de foto tiene su aquel. Recuerdo en una epidemia de gripe de esas gordísimas, el de una foto de "El País". Salía un pavo sonándose con expresión poco delicada y decía el pie :"Español afectado por la gripe". Qué bonito. Qué pasión tan inútil la del piefotista. Y además hay que ser un cínico reconvertido. ¿Cómo alguien puede decir en serio que Estefanía de Mónaco está descansando? ¿Cómo se puede hablar de la espectacular figura de algunas presentadoras televisivas que no la tienen? ¿Y neutralizar el shock de la visión de los pantalones con paramecios de Marichalar, diciendo, por ejemplo "atrevido atuendo del Duque de Lugo? ". Eso es una profesión arriesgada y no lo que hace el marido de Kalina de Bulgaria (por cierto, ¿llegó alguna vez a algún destino en esas balsas tan cool que diseña?). Te arriesgas al desprecio, a la burla, a la desconsideración ante tu trabajo. Porque claro, mola mazo ser nene periodistilla contestatario y descubrir, por ejemplo, el Watergate…sí, claro, chollas y te llevas todo el mérito. Pero ¿Y el pobre piefotista que ha estado ahí dando el callo en esas bodas belenestebánicas, en esas notas de sociedad en blanco y negro donde sale cada talludita con delgadito(modelo Concha y Mariano de Forges), con su callada labor, sin reir, sin ver la luz del sol ni siquiera viendo reconocida la propiedad intelectual de su piefotismo?. No hay derecho, caramba.

Reivindico la creación de la categoría profesional del piefotista. Voy a mandar mi curriculum a Cuore, que es la única publicación española que tiene la decencia de dejar que los piefotistas sean los reyes del mambo. Esos "¡arggggg!" ,esos "¡vaya celulitis!", hacen que las revistas del corazón como género literario tengan un antes y un después. Muchos la critican por humanizar (humano, demasiado humano) a algunos famosos y starlettes (impagables las imágenes de Inés Sastre hurgándose la nariz) pero…además de reconfortar es divertida, con desparpajo, salen famosos reales y no pailanas camufladas y regala chapitas. ¿Qué mas se puede pedir por un escaso euro con cincuenta?. Algo que es ya un clamor popular:

SEÑORES DE LA REVISTA CUORE: ¡CONTRÁTENMEEEEEEEEEEEEE!!!!! No les defraudaré,lo prometo. Seré mala, muy mala, con los malos y buena, muy buena con los buenos. Tengo mala baba, imaginación (creo) y algunos detractores en la red. Quiero trabajar ahí, por favor, por favor, por favor….

 

El día que Rabudita rompió el metro de Londres

 Rabudita y Sigrid

 

Para Rebeca, la Rabudita. Gracias por tu alegría, por este viaje y por todo.

Lo que sigue ahora es la crónica verídica y real de cuatro días en Londres. Dos chicas muy graciosas, con mucho glamour, divertidas, martillo de herejes y cristianas viejas consiguen un billete modelo "ahora o nunca" para viajar a la pérfida Albión. Después de observar cómo en el vuelo los compañeros de viaje comen laconada llevada en tuperguays (palabra de Medela que me chifla), otra que se depila las cejas y una pija a la que odiamos por tener la maleta más chula del mundo con el dibujo de El principito, llegan a su destino. Rabudita, una de estas dos rapazas glamourosas, campechanas y dicharacheras a la par que vivarachas, ha vivido en London. Conoce los transportes, las calles, la gente con coloretes rosa y no se sorprende cuando dicen "I beg your pardon" como la marula de su amiga, que tiene un pasado en Oklahoma. Bien. Rabudita, que es hacendosa como ella sola, ha reservado un hotel con muy buena pinta en Kensington. Jo. Eso sí que son maravillas del photoshop y no los pómulos cincuenteañeros de la Presley. El hotel, regentado por una familia hindú amabilísima y de la que no llegamos a terminar el censo, dado que aumentaba día a día, queda bautizado como El badulaque. Por lógica, el recepcionista, que, como ya he dicho, cambiaba cada día, es Apu.

Habitación del hotel: de cómo sobrevivir en medio metro cuadrado-incluidas maletas abiertas porque no hay armario-y gozarla con la moqueta del cuarto de baño del pasillo. Descubren a los andaluces vecinos de habitación que fueron a Londres a hacer botellón en la habitación. Sorprendente, ¿verdad?. Pues no salieron en cuatro días. Hay que reseñar que la Rabudita, que como he dicho es dispuesta y hacendosa, arregló la cisterna que estaba rota. Con lo que no pudo fue con los mandos de la ducha que era disléxica y tenía el agua fría en la caliente y viceversa. Lo descubrimos el último día

Callejeo:  A nosotras nos gusta todo. Especialmente el metro, porque somos de ciudad pequeña. También nos gusta observar a la gente. Y comprobar que, pese a la crisis, la ciudad está petada de españoles. Hay chicos que nos miran. Yo creo que es por nuestra atrayente y latina personalidad. Es porque se me han roto las medias hace mil horas y las llevo prácticamente en los tobillos. No importa. También se me ha roto la cremallera del chubasquero, pero tampoco importa. Mi amigüita me hace un encantador apaño y voy tirando. Realmente, parezco salida de una peli de Kusturica. Compramos trapalladas londinenses. Comemos sandwiches de huevo y bacon. Vamos a la British Library. A la Tate Modern. A los pubs. A Harrods. Después de buscar un restaurante barato que se llama Bella Italia y no encontrarlo nunca pese a haber visto mil, descubrimos que el mapa gratuito que tenemos está patrocinado por Bella Italia y que la parte de atrás del mismo trae un mapita con todas las ubicaciones de la cadena de restaurantes en Londres. Nos reímos. Vamos a Portobello, a Camdem, compramos algo para un chico muy especial, algo terrorífico para una amiga que no pudo venir, nos hacemos fotos delante de la casa de lady Di, gritamos "¡¡¡vengaremos a Churruca!!!!" en Trafalgar Square, tenemos momentos Iker Jiménez al dar veinte vueltas y volver al mismo sitio…en fin. Pero nada, nada, como cuando Rabuda metió su billete en el lector del metro y el billete se desintegra dentro. Aparecen dos polis, supervisores, curiosos, mucha gente. Ella insiste en decir que sabe cómo arreglarlo. No la creen. Se monta una cola y un tomate del trece. Después le riñen por romper el billete. Y la culpa fue de la máquina. Bueno, la verdad es que se nos había caído en una papelera mojada y lo habíamos puesto a secar en el radiador de Apu’s place. También se nos habían caído las toallas dentro de la ducha disléxica. También tuvimos unas palabras con una pedorra que no nos dejó hacer una foto de su puesto porque "this is my creation" (ríete de la SGAE, neno). Pero un superviviente de los años duros nos intentó vender un delantal para supervivientes de la guerra nuclear-verídico-, unos chicos nos invitaron a cerveza en un pub, nos dieron toda la información que pedimos sobre el edificio en la British…y sí, no conocimos a Jude Law. Pero vimos a Mr.Bean en un cartel. Y me doy cuenta de que mi amiga es estupenda, que todo le parece bien, que tiene un carácter magnífico y que se merece todo lo mejor. Y sí, Rebeca, se me quedan mil millones de risas y de anécdotas en el tintero. Pero quiero que sepas que este viaje ha sido increíble. Y gracias por haber encontrado ese regalo que yo buscaba para esa persona especial. Tú también lo eres.

(Fin de la crónica londinense. Próximo capítulo: Marraquesh. Nos vamos en mayo. Mientras tanto, sigo aquí con vosotros)

 

 

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