Anchoas y Tigretones

Archivar para el mes “febrero, 2009”

Swinging London, in a brit mood

 Should I stay or should I go?

Anchoastigretoneros, os dejo hasta el martes. Me propongo un fin de semana de pateo londinense. Sí, el de la escritora Virginia y el de Vivianne Westwood. El de sir Lawrence Olivier, Dickens, la reina madre, los Beefeaters, la arquitectura eduardiana y victoriana, el de Kensington Gardens y el de las colas ante la muerte de lady Di. El de punks en Kings Road y pelucas con toga en la City. Por no hablar de Bloomsbury, la Tate, the Mall…. Pallá que me voy. Looking forward and missing u all badly but….sometimes I need to do this.

Aniversario

Verse

(….) Memoria gris de otra primavera

que no podrá jamás romper el cerco,

el círculo secreto donde el aire

inmóvil cuenta el día

presente de mi vida

por años de otra luz que nunca vimos.

No sé por dónde,

en qué respiración o en qué latido

la esfera del reloj se abrirá en dos pedazos

ni cúal de ellos saltará hacia la sombra.

Lejos estoy del hombre que contemplo,

autor de breves

composiciones o supervivencias,

inmóvil frente al muro

secreto que separa

lo que no he conocido de cuanto desconozco.

En el umbral del año,

en la explosión del límite

el alba es un comienzo

nunca un adiós.

Aguardo,

zarpa cruel de la esperanza, un día

tu bautismo sangriento."

 

 "El autor en su treinta aniversario"  José Ángel Valente

 

Pedir prestadas palabras puede ser un acto de cobardía o de extrema incompetencia. También de humildad. En mi caso es rendida devoción ante el que, para mí, casi lo escribió todo. Y además creo que todo aquello que no es autobiografía es plagio. Que pasen los años. Que vengan muchos, muchos más. Y ustedes que lo vean.

 

 

Sobre el cuerpo

Cuerpo perfectoFrente al espejo reconozco mi imagen. Soy yo la que está ahí enfrente, la de los ojos miopísimos y muy azules, la de piernas larguísimas e inexistentes muñecas. Tengo la nariz muy chata y en forma de porrón. También tengo muchas pecas y lunares. Dice Hal que mis manos son como salchichitas. Soy grandota. Y mi voz hace que Tom Waits parezca un monje cantando gregoriano.  Hay días que me gusto más, otros mucho menos, pero aprendí a aceptar la silueta-y la talla, en consecuencia-de mi contorno. Del lugar que mi presencia dibuja en el espacio. Mi yo. Mi cuerpo.

Hablaba con alguien el otro día sobre el cuelgue y la atracción. A veces es algo cerebral, otras, muchas, es algo que tiene que ver con la piel. Y no hablo de pieles perfectas. Hablo de una extraña sintonía en la que juegan como te sientas con esa persona, cómo llega su voz a tus oídos, cómo arruga la nariz ante las cosas e incluso cómo evita mirarte directamente. ¿Nos queremos acostar con cerebros o con  cuerpos? Pues no lo sé. Pero todo, todo tiene un envoltorio. Y a veces nos sorprende cómo empezamos a fijarnos en la realidad de esa persona. Y cómo es posible que nos guste si no somos de rubios. O con lo bajito que es. O con el poco pelo que le queda. Pero nos molan. Y no nos importa. Y vemos su cuerpo, su espacio de otro modo. Y, hombre, estas cosas pues como que tienen su punto….

Muchos tienen una relación complicada con su cuerpo. Lo odian, lo esconden, lo agreden. También la belleza puede ser un don amargo que esconda otra realidad mejor. O el espejismo, el trampantojo del vacío. Pero nos ubica. Nos proporciona identidad-el gordo, la alta, el que está bueno, la de gafas-todo tiene relación con nuestro yo físico. Y es el que necesitamos recuperar cuando nos falta. Cuando un Barba Azul de barrio destruye la vida por delante de una princesa de quince años y la tira al río. Y la buscan para recuperar lo que queda de su yo,  para poder ubicarla, además de en la memoria,en el sitio donde poder llevarle flores. Y también buscan el cuerpo de un inmigrante que soñaba con Eldorado y que ni siquiera tiene nombre por el que llamarle. Pero que detrás también dejó unas rutinas, una familia, un hogar…y del que nadie volverá a saber nada. Ni del incierto destino de su cuerpo.

Yo creo que la dimensión física es siempre un inventario de dones y maldiciones. 

 

En defensa de las mujeres difíciles

Dita, mi ídolo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Hoy estoy cruzadita, así que os podéis preparar. Anchoastigretoneros, soy una balsa de aceite combinada con un mar de tranquilidad-peace, love and rock and roll-pero hay cosas que le tocan a una mucho la moral. Me pongo en jarras, porque la de hoy va lercha. Me va a salir un poquito autobiográfica, pero pido perdón de antemano. Let’s go.

Aunque ya hace mucho, mucho tiempo que renuncié a entender ciertas cosas-además de la teoría de las cuerdas, el formato Marc para publicaciones seriadas y el éxito de Los Serrano, entre otras-me persigue un fantasma en mi vida que, además de no entender, molesta tanto como el inquilino de la señora Muir. Me refiero al pánico, pájara o calculado y mal disimulado terror ante las mujeres que bromean, hablan alto, beben como cosacas y actúan, de forma no buscada, por lo que socialmente se entiende como conducta masculina. Entendámonos: soy una mujer, mujer, mujer de lo más radical. Y abandero la sensualidad y feminidad como la que más. Pero me molesta que se entienda como conducta femenina la apocada y sombría presencia, el segundo plano sonriente y de descanso del guerrero. Ya sé, ya sé que me estoy deslizando por los tópicos. Pero es que es radicalmente cierto. Y pasan los años, conseguimos cosas, y seguimos igual. Las mujeres que hacen humor, por lo menos en España, parece que tienen que tener un físico poco amenazador. Es decir, si eres una cachonda mental no puedes estar buena. Soy la megafan de Paz Padilla, pero me alegro de que exista Patricia Conde.Y no acepto la condición de ser una tía difícil, es decir, alguien que cuestiona, que discute, que se le va la fuerza por la boca,  porque tenga un físico de tal o cual manera. Pues mira sí: tengo piernas, tetas, culo y cerebro. Y sentido del humor. Y un coeficiente intelectual bastante aceptable. Y no creo que soltar un buen taco en medio de una conversación si la ocasión lo merece haga perder a nadie un ápice de tirón sexual. Y lo dice una señora que está muy bien educada, que conste.

Todo esto viene a colación porque, después de unos diálogos y conversaciones divertidas y gratificantes con algunas personas llegadas a mi vida recientemente, la conclusión es que, si haces reír, si admites que el frivolizar de forma inteligente-nunca entenderé el concepto de humor inteligente, el humor SIEMPRE es inteligente-o el quitar hierro a las cosas implica desaparecer del mapa masculino, oh cielos : vivo condenada a la soledad más radical. Si ya me parecía a mí que el mundo de la pareja era complicado, resulta que esta manera de ser da miedo. Da miedo, asusta y acojona. Ayer me definieron como una mantis religiosa. A mí, que no sé ligar, que no me entero de nada en ese terreno y que, como en el anuncio, sufro en silencio (no las hemorroides, qué ordinariez) sino la distante atracción de alguno que yo me sé y el "tierra de por medio" de otros que yo me sé también.

Lo siento mucho: no se puede cambiar. S. me dijo un día que yo le atraía un huevo,pero que le daba mucho miedo e intentar explicarlo era como explicarle a un pez por qué es un pez. No se puede. Yo creo que sí se puede. Y tiene más que ver con el hecho de que siempre te verán como una compañera, como una colega que puede estar más o menos buena, que te puede atraer pero ante la que nos atamos al palo mayor de la nave para no sucumbir a sus cantos de sirena. Pobres Ulises. No saben lo que se pierden. A mí, la pobre Penélope, bordando y desbordando en su chalet adosado de Ithaca, siempre me pareció una pedorra. Pero qué va a decir una tía que además de republicana reivindica el reino femenino de una Sigrid de papel couché. Contradicción y pelea, que decía el otro.

Y lo que viene ahora es para alguien que no se acojonó, simplemente que no le gusté tanto como él me gusta a mí. Porque no vamos a caer en la trampa de pensar que somos las chicas de portada del Playboy. Ni los premios Nobel no reconocidos. Ni la pera bananera. No. Somos lo que somos. Y a quien no le guste, sintiéndolo mucho, ajo y agua. No soy ni una cínica descarada ni una diletante. Soy, como muchas otras mujeres, algo más. Y eso, hay que romper el hielo para entenderlo.

 

 

Resaca de san Valentín

 Ronnie y Loretta van a la ópera
 
 
 
Para Lula Fortune, que comparte conmigo la pasión por Sailor. I love you, muac

Estamos a día 15 de febrero. Esto quiere decir, queridiños todos, que ya ha pasado el día en en el que hay que estar enamorados locamente para cumplir las expectativas, entre otros del Corte Inglés. No soy demasiado sanvalentinera y eso que decir que no te gusta san Valentín, así, en crudo, hace que te miren con la misma desdeñosa superioridad que cuando digo que soy fan de Bunbury. Una incomprendida. Y, la verdad, no es exactamente que no me guste. No me gusta cómo está montado el tinglado del amor a narices en un día del calendario. Para una que se enamora todos los días de algo o de alguien es casi pecado tener que circunscribirse a una única fecha para derrochar urbi et orbi ese amor radical que muestran las tarjetas Hallmarks.

A mí me gusta el san Valentín norteamericano. Me dejó totalmente estupefacta el primer catorce de febrero que pasé en "el Imperio"(acertada definición de mi Fernando Plata). Llegué como todos los días al departamento de Spanish and Portuguese en el que yo predicaba por aquel entonces mis subjuntivos y mis Nebrijas antes de daros la paliza virtual, y me encontré con mi casillero lleno de tarjetitas. "¿Cómo ha de ser esto si yo no conozco varón?" exclamé, sientiéndome herida por la intertextualidad. Y encontré felicitaciones y muchos "te quieros" de personas de tendencias amatoriasdiversas. Y no es que yo hubiese aumentado mi tirón sexual de golpe y porrazo, quien me diera, sino que muchos de los  que me apreciaban, que me habían conocido ese año y a las que yo les caía bien o sentían cariño limpio y puro por mí, me habían endosado la misiva correspondiente. Fue precioso. Recuerdo la tarjeta de Sharon diciéndome que era de lo mejor que le había pasado ese curso, la de Brad y Josh, encantadores alumnos, que dibujaron con mis caramelos favoritos un corazón gigante y copiaron una infumable poesía en castellano para mí. Recuerdo a Cynthia que me llevó a clase una caja de bombones descomunal  y, cómo no, Angela, que, desde la pícara atalaya de sus sesenta años, se extrañó de que una española tan exótica como yo,según ella, no tuviese "hundreds of Valentines"…y aunque os parezca una chorrada me emocioné. Love is all around me…y yo con mi actitud distante y displicente sin decirle a todos estos lo mucho que los quiero y que forman parte de mi equipaje. Hoy, muchos años después-y afortunadamente no ante el pelotón de fusilamiento, que con una intertextualidad reconocible en un post ya llega-me olvido de que es san Valentín, pero hago un ejercicio mental, mejorable siempre, de todos los amores que tengo en mi vida. Amor por mis padres(que ayer me regalaron una especie de estuche de fresas enorme en forma de corazón para celebrar "Primer año triunfal de soltería, 2º parte") por mis amigos,  por mi día a día, por las buenas noticias y por teneros ahí. Ayer vi a un chico de unos catorce años totalmente avergonzado recorriendo la calle Real con un discreto ramo de rosas rojas…es precioso. Y vi a muchas parejitas, eso, parejitas, de preadolescentes con regalitos baratos y paseando de la mano con timidez.

Como sabéis y muchos sospecháis, los blogueros no tenemos vida propia, por lo que decidí hacerme con citas y frases célebres que, sobre el amor, hubiesen aparecido en la pantalla grande. Y así me compré Un amor de cine, que desde Anna Karenina hasta Love actually, pasando por El sueño eterno, Breve encuentro, Hiroshima mon amour y El apartamento, recoge fragmentos de diálogos en "momentos previos al beso" como dice Patricia. Y he escogido éste porque sale Nicholas, del que soy fan tanto como de Bunbury, y porque sale Cher, y porque la peli me encanta y porque quiero que alguna vez alguien me invite a subir arriba así, sin importar lo que ocurra y sin mirar la hora. Y espero, joder, que alguna vez lo hagas. Va también por ti.

 [Ronnie Cammareri a Loretta Castorini, Hechizo de luna,1987]

"Vamos arriba. No importa lo que ocurra. No, no es eso lo que quiero decir. Loretta : te quiero. El amor no es como nos lo contaron. Yo tampoco lo sabía, pero el amor no hace que todo sea hermoso, lo echa todo a perder, te parte el corazón, lía todas las cosas. No, no estamos aquí para hacer que todo sea perfecto. Los copos de nieve son perfectos. Las estrellas son perfectas. Nosotros no, nosotros no. Estamos aquí para echarnos a perder y, y…para partirnos el corazón y amar a la gente que se equivoca y para morir: ¡sí, los libros de historia son mentira! Y ahora, ¿quieres subir conmigo y meterte en mi cama?"

 

Microrrelato con lluvia

paraguas y mar

Yo estaba enfrente de ti. Y vi el brillo en tus ojos. No me digas que era la lluvia. A pesar de que sea una tontería, necesitaba decírtelo. Aunque nunca vuelva a ver tu mirada como ayer,despistada y perdida en la mía. Aunque la vida esté por todas partes y me haga navegar en la torpeza de mis confesiones. No me disculpo.

 

Ha quedado muy solemne, ¿verdad? Creo que necesitamos todos algo un poco diferente…Pues ahí va. 

El peso de la culpa y la orgía perpetua

 

 mujer leyendo sola

 

 

 

 

"A veces me animaba y me apetecía continuar leyendo. Cuando los días empezaron a hacerse más largos, pasaba más rato con la lectura, para seguir en la cama con ella mientras se ponía el sol. Cuando ella se dormía sobre mí y callaba la sierra del patio, cantaban los mirlos y los colores de los objetos de la cocina dejaban paso a tonalidades de gris más o menos oscuro, me sentía completamente feliz"

                                                         El lector Bernard Schlink

 Una de las mayores revoluciones que experimentamos los que tenemos la suerte de experimentarla es la de aprender a leer. Es, en realidad, el primer acto autónomo y propio que conformamos a nuestra voluntad. En aquel decálogo de derechos del lector escrito por Pennac, recuerdo, entre otros, el derecho a releer, a saltarse páginas, incluso, creo, a dejar que los libros se te caigan de las manos. Y a por otro. Con períodos de absoluta voracidad y otros de anorexia lectora, han pasado los años. No me importa hablar de lo que he aprendido, me gusta hablar de lo que he disfrutado, de la extensión salvaje de libertad y territorio único, de mi cuarto escondido, que eran y son mis lecturas.También he arrastrado, como una de mis primeras y negras losas que me han acompañado siempre, la culpa. Con la culpa previa al miedo, que es la peor, culpable por no ser la mejor, culpable por ser la del medio, culpable por no tener la vida que esperas…culpabilidades de aficionada a la culpa, en realidad y producto del tormento provocado por la falta de amor a uno mismo y, en definitiva, la pamplina occidental.

 En El lector asoman dos paradójicas facetas del ser humano: somos capaces de emocionarnos ante la más exquisita de las líricas, y somos capaces de embrutecernos ante el horror que apoyamos silenciosamente como fórmula de supervivencia. Al asomar la guadaña del ajuste de cuentas con nosotros mismos, algo que la autoculpabilidad provoca sistemáticamente, nos vemos como en realidad somos: juguetes del destino como Romeo o campesinos desdentados como en Gringo Viejo. No sé cómo será un día a día en la guerra. Lo "irremediablemente cotidiano" en la excepcionalidad cotidiana. Sigue habiendo lugar para hacer el amor, para tomar un café o sucedáneo, para hablar, para remendar un calcetín. A pesar del momento excepcional. Del hambre. De la angustia de que vengan a por mí.  o del alivio de que vayan a por el de enfrente y me regalen una tregua incierta…Después de Auschwitz es posible que exista la lírica, pero no otra, sino la misma. Seguimos siendo lobos con nosotros mismos. Y el Holocausto existió. Y Gaza también existe ahora. Y las generaciones de jóvenes que no entendieron cómo sus padres pudieron convivir con el exterminio  sin inmutarse, también. Y la culpa de nuevo. Y de nuevo la evasión por parte de la literatura, de la ficción, o, si queréis, de la mentira…. Hanna y Michael, los dos personajes de esta historia, representan, los dos, los mismos valores. Los del ser humano. Porque tenemos también la voluntad de salir adelante a pesar del ostracismo. La cobardía y el arrojo en la misma persona. El pudor y el descaro más absolutos. El olvido y la memoria.Y el disfrute gozoso de que alguien nos lea mientras apoyamos la cabeza en su pecho y nos proporciona el hermoso, nuevo y fascinante viaje de la ficción…

Ya lo decía Flaubert. Es la única forma de soportar la existencia: sumergirse en la literatura como en una orgía perpetua. Yo lo sabía antes de leer a Flaubert porque, además de cobarde, soy una desmemoriada.

El insomnio, esa fuente de sopor..(surrealismo salonero, y van tres).

                               Quiero dormirme asíiiiiii

Es altamente posible que mi post de hoy sea más desordenado y surreal que de costumbre, pero es que hoy tardo en despertarme porque no me he dormido desde ayer. Me explico : mi maldita muela que me está desvalijando autoestima estética y económica a partes iguales tuvo ayer una sublime aparición en el cuadro de mis dolores, además de tomarme dos cafés con Hal a horas peligrosas. Como una no está nunca dispuesta a dedicarse a otros menesteres, ahí va mi tercera entrega de surrealismo salonero, compuesta por variados pensamientos productos del insomnio.

. Estoy plenamente convencida de que el Ministro de Cultura, paisano y al que mando un abrazo desde estas líneas porque nunca se sabe si a una la van a nombrar directora general de algo en cualquier momento, es un cruce perfecto entre Pedro Picapiedra y Beethoven.

.No entiendo por qué con lo guapa que es Marta Sánchez, paisana también, tiene ese desmedido empeño en parecerse a Donatella Versace en un momento previo a la evolución de las especies operadas. Marta : eres guapérrima y un supercañón.  Abandona el bordear el versacerismo.

. Flipo con el actor gallego que cada día que pasa se parece más al señor Barragán. Hagan sus apuestas, pero no monologuen, please, llega con él. Y lo hace muy, pero que muy bien.

.Lugar común y estupendo: no entiendo por qué un sistema operativo inventado por un señor que se llama Gates y que se basa en Windows no tiene un botón que se llame Door o Back door para apagarse.

. Viendo una foto de Ana Torroja en la fase final de Mecano entendí lo que habría sido un cruce entre Betty Boop y Terminator. Y también me percaté de que Bárbara Rey y Rosa María Sardá se parecen bastante, hablando de estadios evolutivos paralelos, claro.

Vaya post más raro me ha salido. Pero bueno, es todo producto como sabéis de la psicodelia, no del aburrimiento. Y ahora remato con algo que quiero poner desde hace mucho tiempo. No necesito que nadie me rescate de ningún círculo infernal, pero es que esto me chifla. Bueno, si alguien me secuestra y ofrece una velada deliciosa, rescatándome de todo el curro que tengo acumulado para el fin de semana (preparar un informito, un texto que debo a alguien a quien quiero mucho y que me debe una cerveza, y millones de cosas más) me dejaré convencer. Como decía la madre de mi amiga Loli: "Anda ,que si yo supiera decir no, no estaría llena de chiquillos…." Buen fin de semana.

Carta abierta a Benicio del Toro

 

carta en una botella 

 

Mi muy adorado Benicio:

Espero que al recibo de la presente, estés bien, como así tu señora madre a la que beso la mano en la distancia. Aquí amenaza lluvia y temporal. Nada comparable a mi alma desgarrada en estos momentos. Sólo puedo preguntarte por qué. Sé que no obtendré respuesta,  la cobardía masculina de la que ya conozco varios casos, avala tu comportamiento. Has estado aquí y ni una llamada, ni un SMS, ni nada de nada. Y yo te pregunto, con los ojos nublados por las lágrimas, por qué ella y no yo. ¿Es por que es aristócrata? ¿Porque es rubia natural? De tipo andamos parejas, mujeronas ambas. Y yo te vengo siendo muy sencillita. Hablo de Isabel Sartorius, mal pécoro, no te hagas el avión. Sí, ya sé que mola mazo el barrio de Salamanca, pero en El Temple te tenemos bares y lugares a los que podrás ir de incógnito y yo pasearía orgullosa amarraíta a tu cintura inexistente (soy de orondos, lo de tocar hueso de cadera, como que no). Y yo miraría al frente, cabeza erguida, meneando mi castigado cuerpo de cuajada Ram (los cuerpos de Yogur Danone haces que te pases el día evacuando como José Coronado y eso es una ordinariez), enseñándote los lugares típicos y una buena colección de lunares y lugares recónditos anatómicos que, creo ,podrían gustarte bastante. Pero no. La eliges a ella. Y yo aquí, repasando una historia común a base de DVDs. Traffic. Fear and loathing in Las Vegas.21 gramos. Basquiat. Che. Sin City. Y cajas de kleeenex sin fin.

No lo entiendo. Somos almas gemelas. Tú has nacido el 19 de febrero y yo el 23. Pensaba que celebraríamos juntos nuestro cumpleaños. Imaginaba el liguero picantón que me regalarías-como buena cabaretera aficionada soy sensible a los regalos-y el premio que te esperaba. Pero no. No solo me dejas, sino que ni siquiera me conoces. Estoy indignada. Pero como buena superviviente a las adversidades, tiendo mi mano. Sé perder. Aunque el que se lo pierda seas tú. Y es más te culpo de algo. Algo que es terrible y una auténtica cabronada. El despecho provocado por tu desdén me arroja en brazos de otro. A rey muerto, rey puesto : A partir de hoy soy fan del Duque. Chúpate esa. Un tío que está muerto. Y que les gusta a todas. Menos a mí. Pero las circunstancias obligan. Me has matado, Benicio, me has matado…

Disfruta de la vida. Yo seguiré como la prota de La rosa púrpura de El Cairo observándote a distancia en la oscuridad de la sala. Y esperando que algún día atravieses la pantalla y haya beso final. Mientras tanto, me dedico al Duque.

Tuya, desesperada y rota

Lorena

P.D Te dedico este video que refleja, mejor que nada, mis sentimientos. 

 

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