Anchoas y Tigretones

Archivo para el día “enero 28, 2009”

Cómo perder la dignidad y el sexappeal ante un hombre de forma patética: Kill my glamour (vol.1)

Otra más patosa que yo

 
 
 Para Mr. Big
 
 
 
 
 
 
Exterior noche. Temporal modelo "quédate en casa bonita, que la de hoy va a ser buena". Nuestra heroína, inasequible al desaliento y a las gripes presagiadas por el recién rapado surfermeteorólogo de la TVG (qué has hecho criatura) se embute en modelito "divino minifaldero y me lo compro aunque no pueda respirar" y se sube a la máquina Micra. Entornando los ojos miopes para parecer cada vez más misteriosa, recoge a hombre maravilloso y encantador en su casa. Hasta aquí, todo divino de la muerte. Ahora viene la receta de cómo convertirse en Bridget Jones cuando quieres ser Samantha Jones.

1.- Trayecto en coche. La heroína desea mostrar sus capacidades de chica peligrosa al volante. No sólo se equivoca tres veces de dirección y es reconducida por el hombre maravilloso, sino que está a punto de:

a) Entrar en el recién construido carril bus en calle san Andrés para regocijo no sólo del hombre maravilloso sino también de la cola que se forma tras ella cuando intenta volver al redil de los coches normales. La solución fue enviar un beso muy sexy al barbudito cuarentón que la dejó pasar lo que le proporcionó material de cachondeo con el resto de amigos que iban con él en el coche (hay que decir aquí que la heroína es una labora de curso iniciación al cabaret).

b)Aparcamiento creativo. Tener que abrir el maletero de su coche en el que se agolpan, sin orden ni concierto, a saber: un equipo de música, una lámpara, un pack de botellas de agua para el gimnasio (tal día hará un año), manta (¿?) y el mentado paraguas. Más o menos el mambotaxi de Mujeres al borde de un ataque de nervios. El hombre maravilloso y amigo sonríe benévolamente y se ofrece a llevar el paraguas, que, por supuesto, está roto y es de propaganda cutre.

Hasta aquí más o menos iríamos: Samantha 1/Bridget 3.Sigamos:

2.-Interior noche. Restaurante estupendo. Cena deliciosa., conversación sensacional. Bla, bla, bla, qué bonito todo y qué bien me lo paso. Pasando por alto que en vez de ir al cuarto de baño la heroína se cuela en la cocina, con la consiguiente sorpresa de los cocineros que la acompañan al lavabo. Esto, por fortuna, no lo vio nadie. Bien. Hasta aquí, todo bastante normal.

3.- Exterior con tormenta, modelo noche de perros. La heroína se sienta encima de su bolso de cadenita en el que había empujado todas sus minúsculas pertenencias y no sólo se carga la cadena del bolso como es preceptivo, sino que se incrusta el móvil en las blandeces musleras y eso duele un huevo. Pone cara de "aquí no ha pasado nada" y arranca el coche.

a) MacGuffin en forma de bolardo cabrón que decide echarse encima de la parte trasera derecha del Micra. El hombre maravilloso pone cara de circunstancias y, en su magnanimidad, dice:"Eso no ha sido nada".La heroína se siente reconfortada y dobla en dirección cuasicontraria. Creo que gana Bridget por goleada, vosotros diréis.

b) Sigue un minitrayecto a pie hasta el que a partir de hoy se convierte en el lugar de la humillación suprema. 

Interior noche. Pub precioso, agradable, música divina. La heroína se cubre de gloria al descubrir el único lugar de Lacoru en el que preparan el cóctel favorito del heroíno fantástico.  Samantha asoma pletórica. Conversación estupenda. Ronda de copas. Tequilas y vodkas con nombres imposibles. Y ahí llega el momento. La heroína y el heroíno dan por terminada la noche (son unos estrechos, qué le vamos a hacer) y se marchan recogiendo el paraguas roto, el bolso sin cadena y deciden salir al exterior. La heroína va delante, con presencia y actitud, comiéndose el mundo. Oh, maravilla. Se come también la puerta metálica que estaba a media asta y que habían bajado los dueños del pub en subliminal mensaje de "vámonos, que estos señores se quieren ir". La heroína ve absolutamente todos los planetas del universo centrados en su cabeza. Oye de lejos las carcajadas sinceras del hombre estupendo y, de fondo, la coña desbordada del resto del pub. Bridget sube al podium.

Qué historias le pasan a algunas, ¿verdad?. Lo mejor de todo es que el hombre maravilloso, con una mezcla de condescendencia y cariño te dice que toooooodo eso es parte de tu encanto, que no serías tú si no hicieses esas lorenadas y dice que, a pesar de todo ha sido una gran noche. Qué tío tan majo y tan adorable. Lo malo es que una, consecuente con los hechos, ha decidido llevar a partir de hoy bragas sobaqueras como Bridget ya que me siento más identificada…vaya he cambiado de tercera a primera persona, no sé en qué estaría yo pensando…

 

 

 

 

 

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