Anchoas y Tigretones

Querida Lisbeth Salander

Mrionetas de la vida

Querida Lisbeth

Te sonará extraño que te escriba pero ya eres tan parte de mí como mi sombra. Estarás poniendo en este momento la mueca torcida de la sonrisa que no sabes esbozar ante este repentino ataque de empatía por parte de una desconocida. Empatía, qué atrevimiento. Cuando te conocí, cuando nos presentó Stieg Larsson en el tomo 1 de Millenium  supe de ti que eras una inteligentísima documentalista, una superviviente nata, una robinhood informática y más efectiva que el 016. Tuve momentos en que te imaginé como una Lara Croft de cuarenta kilos, que tras el disfraz de freak asexuada escondía un sentido de la justicia como pocas heroínas de novela. Hoy, cuando he concluido la segunda parte de Millenium creo que tienes más de Amélie Poulain.  Sí, no esboces de nuevo la mueca. Hay que tener mucho valor para soñar con un bidón de gasolina y una cerilla. Pero hay que tenerlo más para esconder en las tinieblas de un corazón el dolor provocado por miles de malestares y seguir viviendo. Porque Lisbeth, ahora entiendo por qué odias a los hombres que no aman a las mujeres. En tu historia había retazos escalofriantes de desenfreno, de crueldad inaudita, de desidia profesional y nula visión por parte de los que te cuidaron. Pero ahora que he concluido el dossier informativo de disparates encadenados que conforman tu historia, no puedo más que arrodillarme ante ti. No soy quien para aplaudir tus decisiones. No soy quien para juzgarlas. Pero cuando todo falla, cuando se rompen las amarras vitales y traspasamos la escasa inocencia concedida por los pocos años y los muchos dolores hacia un futuro donde somos adultos a los trece años, no hay más remedio que dibujar una frontera. La frontera de "Todo Lo Malo". No puedo compararme contigo. De ahí mi atrevimiento al hablar de empatía. Pero muchos tenemos un "Todo Lo Malo". No tan explosivo como el tuyo, perdona el humor negro. Pero esa caja de sorpresas conocidas que si la abrimos tiene un triste payaso sonriente como resorte y metáfora de los corazones rotos es paisaje común para muchos.

Yo no puedo consolarte. Puedo pedirte perdón. Qué bobada, ¿verdad?. Eres carne de papel y tan liviana como las páginas que te sostienen. Pero estás detrás de muchos rostros. Eres el símbolo de muchas. De alguna niña maltratada hasta el coma porque sí, por ser pequeña, débil y blanco fácil. De algún alumno con talento al que no hemos sabido llegar y ha engrosado las listas de los fracasados simplemente por no haber hallado el camino adecuado a su genialidad. Del silbido de disimulo del claustro de profesores ante la constante burla y escarnio de alguna chica que escapa a la silueta gregaria de la esbeltez. No sé si alguna vez te he visto. Supongo que sí. Te he visto pero no te he mirado. Por eso te pido perdón. Ah… y admite mi admiración franca. Hay personas que no sabemos pelear, otras que no tienen ni media galleta de sensibilidad. Pero por mucha fría ecuación que resuelvas hay una Amelie escondida. Y eso lo sabemos algunos lectores. ¿Y sabes quien lo sabe también? Kalle Blomkvist de los Cojones.

La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina Stieg Larsson. (Segundo tomo de la trilogía Millenium)

 

 

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9 pensamientos en “Querida Lisbeth Salander

  1. Lembro o Kavafis que me aparece en cada recanto, a cada volta da vida: ‘Os lestrigóns e os ciclopes / e o fero Posidón non poden atoparte / se non os levas xa dentro, na túa alma, / se a túa alma non os conxura ante ti’.
    Tampouco o misto e o bidón de gasolina teñen máis perigo ca unha mapoula e un abázcaro na tarde, se na alma non lles dámos outro fin.
    A miña aperta cariñosa.

  2. ayahuasca, eso es…¡has cruzado el océano para conseguir la pócima que te hace chorrear estos párrafos que dan ganas de dejarse ir hacia el otro lado y desaparecer como los clones de matrix!…o mejor, transformarse en libro para disfrutar de tu aliento y del calor de tu extenuante emoción lectora…buaaaaaaaaaaaa!!!!!!

  3. O xarope amazónico, Anabande. Creo que está tamén na escrita: quen non queira coñecerse, que non escriba.
    Bicos

  4. Certo, mais unha axudiña para espertar o monstro non ven nada mal…os exploradores do abismo somos xente destemida…bicoca rlos!

  5. Por suposto, Ana. O meu maior respecto pola tradición milenaria e os grandes saberes ocultos.
    Outro bico

  6. Una cerilla y una pequeña tira de pepel de lija. Todo comienzo requiere una leve fricción. Ese es el deseo. Ese es mi sueño. Siempre me puede la tentación de encender la cerilla.

  7. Ahora que estoy a mitad del libro, repito lo dicho hace una semana: Genial.
    ¿por qué? Simplemente por el hecho de que si sin leer el libro me fascinaba el post, ahora que estoy en ello, lo disfruto más.

  8. Me encanta tu carta abierta a Lisbeth. Ahora que ya he acabado el II tomo te lo puedo decir🙂

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