Anchoas y Tigretones

Archivar para el mes “enero, 2009”

Ante un fin de semana de temporal…

Silvana en el campo, en combinación y descalza

Este fin de semana me toca, como dice mi amiga la Rabuda, "momento Cocoon". Alertas naranjas me avisan no sólo de un necesario descanso-estoy realmente agotada-sino de la posibilidad de que se nos caiga de nuevo el cielo encima. ¿Posibilidades? Peliculitas, libritos,a saber :

El lector de Bernhard Schlink, Memoria de cidades sen luz (estou rematando, a reseña vai para a semana que ven) de Inma López Silva, y, si llega a tiempo a mi librería favorita Nova Colón que es un charco (lo siento Bego, de verdad) tras el temporal, Los domingos de Jean Dezert de Jean de la Ville de Mirmont (Me apasiona este nombre, tipo Fanfan la Tulipe o heroíno prerrevolucionario y rococó francés). Con ese nombre me imagino a un señor muy empolvado con peluca debatiendo sobre la existencia o no de Dios (Ridicule, de Leconte, gran peli, no sé qué opinas Robert 🙂

Películas: Me pega que me voy a ver otra vez La mejor juventud de Marco Tullio Giordana (en italiano, con un par,).Sólo los créditos ya me encantan, y mi pasión por Italia se reverdece, a pesar de su crudísima historia, me siento superitaliana…qué ganas de volver….no, no, Sigrid, céntrate que estás juntando pa un ordenador nuevo y ya te vas a London en tres semanitas (olé,olé). Bueno siempre puedo verla caracterizada de italiana buenorra, en combinación negra y descalza, con un moño medio deshecho…será lo mejor.

Más posibilidades: visitas que me encantan y me llenan la casa de humo, de risas, de cariños y de todo, todo lo necesario para seguir adelante. Momentos interneteros deliciosos con algunos recién llegados a mi vida-Gracia, please,explica la teoría de las cuerdas en el chat del programa de Fernando Berlín-y cortesía bloguera (Agustín, Jean, Lula y muchos más, os tengo abandonados, pero es que no tengo tiempo pa ná). Prometo leerme posts antiguos y toooooodos los feeds profesionales que llevo acumulados estas semanas. También tengo que escribir un pequeño texto cabaretero,a ver qué me sale, pero eso es un placer también…

Y claro, la posibilidad más interesante es la de compartir tarde de lluvia y mantita con calorcito de pecho ajeno… pero mucho me temo que seguiré buscando a Riccardo Scamarcio en la mentada peli-por Dios si alguien lo ha visto, que avise-e imaginándome tórridas escenas bajo el sol de la Toscana. Todo se andará.

Feliz fin de semana. Y agarraos bien a las barandillas.

 

 

 

Cómo perder la dignidad y el sexappeal ante un hombre de forma patética: Kill my glamour (vol.1)

Otra más patosa que yo

 
 
 Para Mr. Big
 
 
 
 
 
 
Exterior noche. Temporal modelo "quédate en casa bonita, que la de hoy va a ser buena". Nuestra heroína, inasequible al desaliento y a las gripes presagiadas por el recién rapado surfermeteorólogo de la TVG (qué has hecho criatura) se embute en modelito "divino minifaldero y me lo compro aunque no pueda respirar" y se sube a la máquina Micra. Entornando los ojos miopes para parecer cada vez más misteriosa, recoge a hombre maravilloso y encantador en su casa. Hasta aquí, todo divino de la muerte. Ahora viene la receta de cómo convertirse en Bridget Jones cuando quieres ser Samantha Jones.

1.- Trayecto en coche. La heroína desea mostrar sus capacidades de chica peligrosa al volante. No sólo se equivoca tres veces de dirección y es reconducida por el hombre maravilloso, sino que está a punto de:

a) Entrar en el recién construido carril bus en calle san Andrés para regocijo no sólo del hombre maravilloso sino también de la cola que se forma tras ella cuando intenta volver al redil de los coches normales. La solución fue enviar un beso muy sexy al barbudito cuarentón que la dejó pasar lo que le proporcionó material de cachondeo con el resto de amigos que iban con él en el coche (hay que decir aquí que la heroína es una labora de curso iniciación al cabaret).

b)Aparcamiento creativo. Tener que abrir el maletero de su coche en el que se agolpan, sin orden ni concierto, a saber: un equipo de música, una lámpara, un pack de botellas de agua para el gimnasio (tal día hará un año), manta (¿?) y el mentado paraguas. Más o menos el mambotaxi de Mujeres al borde de un ataque de nervios. El hombre maravilloso y amigo sonríe benévolamente y se ofrece a llevar el paraguas, que, por supuesto, está roto y es de propaganda cutre.

Hasta aquí más o menos iríamos: Samantha 1/Bridget 3.Sigamos:

2.-Interior noche. Restaurante estupendo. Cena deliciosa., conversación sensacional. Bla, bla, bla, qué bonito todo y qué bien me lo paso. Pasando por alto que en vez de ir al cuarto de baño la heroína se cuela en la cocina, con la consiguiente sorpresa de los cocineros que la acompañan al lavabo. Esto, por fortuna, no lo vio nadie. Bien. Hasta aquí, todo bastante normal.

3.- Exterior con tormenta, modelo noche de perros. La heroína se sienta encima de su bolso de cadenita en el que había empujado todas sus minúsculas pertenencias y no sólo se carga la cadena del bolso como es preceptivo, sino que se incrusta el móvil en las blandeces musleras y eso duele un huevo. Pone cara de "aquí no ha pasado nada" y arranca el coche.

a) MacGuffin en forma de bolardo cabrón que decide echarse encima de la parte trasera derecha del Micra. El hombre maravilloso pone cara de circunstancias y, en su magnanimidad, dice:"Eso no ha sido nada".La heroína se siente reconfortada y dobla en dirección cuasicontraria. Creo que gana Bridget por goleada, vosotros diréis.

b) Sigue un minitrayecto a pie hasta el que a partir de hoy se convierte en el lugar de la humillación suprema. 

Interior noche. Pub precioso, agradable, música divina. La heroína se cubre de gloria al descubrir el único lugar de Lacoru en el que preparan el cóctel favorito del heroíno fantástico.  Samantha asoma pletórica. Conversación estupenda. Ronda de copas. Tequilas y vodkas con nombres imposibles. Y ahí llega el momento. La heroína y el heroíno dan por terminada la noche (son unos estrechos, qué le vamos a hacer) y se marchan recogiendo el paraguas roto, el bolso sin cadena y deciden salir al exterior. La heroína va delante, con presencia y actitud, comiéndose el mundo. Oh, maravilla. Se come también la puerta metálica que estaba a media asta y que habían bajado los dueños del pub en subliminal mensaje de "vámonos, que estos señores se quieren ir". La heroína ve absolutamente todos los planetas del universo centrados en su cabeza. Oye de lejos las carcajadas sinceras del hombre estupendo y, de fondo, la coña desbordada del resto del pub. Bridget sube al podium.

Qué historias le pasan a algunas, ¿verdad?. Lo mejor de todo es que el hombre maravilloso, con una mezcla de condescendencia y cariño te dice que toooooodo eso es parte de tu encanto, que no serías tú si no hicieses esas lorenadas y dice que, a pesar de todo ha sido una gran noche. Qué tío tan majo y tan adorable. Lo malo es que una, consecuente con los hechos, ha decidido llevar a partir de hoy bragas sobaqueras como Bridget ya que me siento más identificada…vaya he cambiado de tercera a primera persona, no sé en qué estaría yo pensando…

 

 

 

 

 

Capitalismo de las palabras : corta y pega

Desnuda, sin ataduras y a corazón abierto

 

(no sé qué hay en ti que se cierra
y se abre; pero algo en mí comprende
que la voz de tus ojos es más profunda que todas las rosas)
nadie, ni siquiera la lluvia, tiene manos tan pequeñas.

E.E CUMMINGS

 (…)

 

No te alejes jamás:
Los hondos movimientos
de tu naturaleza son
mi sola ley.
Retenme.
Sé tú mi límite.
Y yo la imagen
de mí feliz, que tú me has dado.

JOSÉ ANGEL VALENTE

 Quiero entender tu gramática. Voy a deslizar mi traductor automático en la línea oscura de tu cintura. No sé qué más decirte : he plagado de diccionarios mi discurso, ya no habita en mí la sintaxis lejana y cobarde de tu sombra. Temes el léxico cómplice de mi mirada. No respondes al monólogo plagado de metáforas inserto en estas líneas torcidas que abrazo. Sólo permites que escriba el silencio. Y alguna vez, espero,podré leer en ti algún párrafo que me ayude a desentrañar tu ortografía. La pálida, intensa y extraña ortografía que puebla tu nombre  (PRINCESA SIGRID :Microrrelato lingüístico y desesperado)

Tontita estoy, como véis. 

 

 

 

Tocarle el culo a la vida

Ante las malas noticias...a reírse

Asomarse, salir del armario, dejar de hablar con las perchas porque son muy aburridas…no, no he cambiado de gustos…mi maldita heterosexualidad, ya os lo he contado, que tanto me limita. Cuando hablo de asomarnos hablo de romper, de salir de los límites que hemos trazado con un carboncillo difuso en las paredes de nuestra autoconfianza. Las que han sido o son niñas gorditas pero se ponen el mundo por montera y, con un par, se enfundan unos leggings salchichoneros y un top que enseña las lorzas resalientes. Pues claro que sí. Me mola la superjeta del que es totalmente arrítmico pero se cree el rey de la pista y acaba bailando en el centro y dejando fuera del corral al mismísimo Travolta. Adoro al obrero que, en las Clarisas de Santiago y bajo un sol de justicia en pleno mes de agosto, canturreaba con su camiseta imperio y su panuelito con cuatro nudos:"Hoy quiero confesar que estoy enamorada…".

No creo que venga mal plantarse delante de una ola que arrecia cuando nos apetece clavar los pies en tierra y decir "aquí estoy yo."  O incluso cantarle "Como una ola". Aplaudamos al Mcnamara que todos llevamos dentro. Loor a la cazadora de sobres de sopas Knorr de Paco Clavel. Seamos pop de vez en cuando. Ríamos de nosotros mismos. Gustémonos. Chicos, lo que decimos siempre los habitantes del universo anchoatigretonero: reírse, echarle cara a la vida, tocarse, piropear a mi guapete de turno, seguir la curva de su espalda con mi húmeda mirada, todo eso es gratis. Y no hay nada mejor en el mundo que tener valor y narices para disfrutar de los momentos que tú quieras como a ti te dé la gana. Disfrázate. O quítate la máscara. Grita. Si la vida te da la espalda tócale el culo: suele tenerlo blando. 

Os dejo con la mujer de mueca torcida pero que demuestra que cada uno es realmente lo que le da la gana.: Yo no soy esa (soy lo que quiero ser).

Por la dignidad del rubio de bote

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Mae, mi musa. 

 

Me recriminan algunos anchoastigretoneros que me pongo muy trascendente. He tenido unas cuantas conversaciones realmente negativas en los últimos días por lo que voy a cambiar de registro y me  pongo en jarras. Como decía Patty Diphusa: soy divina pero no tengo problema en ponerme ordinaria si la ocasión lo requiere. Yo soy más lercha que ordinaria, ya lo sabéis. No controlo el mundo choni, cuanta limitación. Pero hablaré de algo que realmente me mosquea: la persecución global, público escarnio y cachondeo masivo del rubio de bote /rubio frasco. Sobre todo cuando el sarcasmo viene o bien de gente con pelos horrorosos o de calvos erotómanos de chiste fácil. Me explico.

Servidora es rubia de bote sin subterfugios. No me vale la excusa de “yo era rubia de pequeña, pero…” ¿de qué estamos hablando? ¿De tinte, mecha o revival (marca de tinte por cierto) ? Para acordarme de mi infancia ya tengo álbumes memorísticos a veces terriblemente agresivos y otras deliciosos. Pero mi pelo es mi pelo. Y quiero que sea rubio de bote. Ya lo decimos en nuestro grupo de Facebook. Dolly Parton dice que se la soplan los chistes de rubias tontas porque no es ni rubia ni tonta. Suscribo al cien por cien. Nadie se mete con los tintes chonis barriobajeros de rayitas. ¿Y ese tinte rojo demonio que llevan muchas señoras de cincuenta? ¿Qué perverso almacén de peluquería está dando salida a un stock imposible convenciéndoles de que les queda bien? ¿Alguien le pide explicaciones a Lucía Bosé, esa mujer tan cool, de por qué lleva el pelo azul? ¿Alguien da por sentado que la “flor de su secreto” de muchas pelirrojas es más negra que la noche oscura del alma? Por no hablar de las canitas sospechosamente blancas-efecto antiLady Grecian-de algunos sesudos, que no sexudos, escritores. Pero no, el blanco fácil es la sacrificada rubia vocacional, esa que se deja parte del salario y muchas horas de Hola y Cuore como yo misma en reinventarse.  Me cuesta una pasta, es un suplicio verte como Songoku con los pelos de punta, ese gorro o plástico antiestético… pero…hija, esa doradez final, ese contraste cejil tipo Marta Sánchez en los 80…virgen santa, si es que va a ser verdad que es adictivo.

La rubia no nace, se hace. Esa es la historia. ¿Os acordáis de A real blonde de Tom DiCillo? Daryl Hannah demostraba ser una rubia auténtica ahí donde el rubiofrasco tiene todas las de perder, para devoción radical de Maxwell Caufield. Si, pero…y Mae West, Jane Mansfield, Jean Harlow y todo el mundo pinup? ¿No es básicamente rubiobote? Por no hablar de la solidaridad entre dos de mis rubiasfrasco favoritas, Simone Signoret y Marilyn, que quedaban con la peluquera de esta última para ponerse en casa  el tinte juntas cada quince días…aunque luego Marilyn le levantó el marido, pero esa es otra. Lo podéis leer en las memorias de S.S  La nostalgia ya no es lo que era. Lo del tinte, digo.

 Creo sinceramente que los chistes sobre rubias van dirigidos a las rubias naturales. A mí ser rubia natural me parece poco ético. No tiene ningún mérito. Como en el chiste de Jordi Labanda, es como el fondo de armario: de cobardes. Sin acechar el crecimiento de la raíz. Sin soportar pullas butaneras.  Con una vida tan aburrida no me extraña que usen typex para borrar el monitor del ordenador. En cambio, nosotras ya estamos en guardia, dispuestas siempre a la lucha. Como Anasagasti y su peinado modelo ensaimada. O el presi del Congreso, qué valor, poniéndose implantes en su recién estrenada calvicie. Creo que aunque poco rubios, podemos adoptarlos en nuestro grupo de facebook, (no sé qué opinas, Inma, tú me dirás). Y aplaudimos a la vicepresi, a Teófila y a Corina Porro. Eso es rubio de bote sin complejos y lo demás son coñas. Hay otra valiente rubiafrasco que es Lucía Lapiedra, pero ahí ya entramos en otras valoraciones así que lo dejamos…

En definitiva, que se ha acabado la coñita. Antes de reirte de una rubiafrasco mírate las raíces, reina mora. O en tu caso, guapito de cara, la caspa sobre los hombros o las entradas que te llegan al cuello. Al loro, estamos organizadas

Grupo en facebook : Por la dignidad del rubio de bote/ Loirez de botez

 

Querida Lisbeth Salander

Mrionetas de la vida

Querida Lisbeth

Te sonará extraño que te escriba pero ya eres tan parte de mí como mi sombra. Estarás poniendo en este momento la mueca torcida de la sonrisa que no sabes esbozar ante este repentino ataque de empatía por parte de una desconocida. Empatía, qué atrevimiento. Cuando te conocí, cuando nos presentó Stieg Larsson en el tomo 1 de Millenium  supe de ti que eras una inteligentísima documentalista, una superviviente nata, una robinhood informática y más efectiva que el 016. Tuve momentos en que te imaginé como una Lara Croft de cuarenta kilos, que tras el disfraz de freak asexuada escondía un sentido de la justicia como pocas heroínas de novela. Hoy, cuando he concluido la segunda parte de Millenium creo que tienes más de Amélie Poulain.  Sí, no esboces de nuevo la mueca. Hay que tener mucho valor para soñar con un bidón de gasolina y una cerilla. Pero hay que tenerlo más para esconder en las tinieblas de un corazón el dolor provocado por miles de malestares y seguir viviendo. Porque Lisbeth, ahora entiendo por qué odias a los hombres que no aman a las mujeres. En tu historia había retazos escalofriantes de desenfreno, de crueldad inaudita, de desidia profesional y nula visión por parte de los que te cuidaron. Pero ahora que he concluido el dossier informativo de disparates encadenados que conforman tu historia, no puedo más que arrodillarme ante ti. No soy quien para aplaudir tus decisiones. No soy quien para juzgarlas. Pero cuando todo falla, cuando se rompen las amarras vitales y traspasamos la escasa inocencia concedida por los pocos años y los muchos dolores hacia un futuro donde somos adultos a los trece años, no hay más remedio que dibujar una frontera. La frontera de "Todo Lo Malo". No puedo compararme contigo. De ahí mi atrevimiento al hablar de empatía. Pero muchos tenemos un "Todo Lo Malo". No tan explosivo como el tuyo, perdona el humor negro. Pero esa caja de sorpresas conocidas que si la abrimos tiene un triste payaso sonriente como resorte y metáfora de los corazones rotos es paisaje común para muchos.

Yo no puedo consolarte. Puedo pedirte perdón. Qué bobada, ¿verdad?. Eres carne de papel y tan liviana como las páginas que te sostienen. Pero estás detrás de muchos rostros. Eres el símbolo de muchas. De alguna niña maltratada hasta el coma porque sí, por ser pequeña, débil y blanco fácil. De algún alumno con talento al que no hemos sabido llegar y ha engrosado las listas de los fracasados simplemente por no haber hallado el camino adecuado a su genialidad. Del silbido de disimulo del claustro de profesores ante la constante burla y escarnio de alguna chica que escapa a la silueta gregaria de la esbeltez. No sé si alguna vez te he visto. Supongo que sí. Te he visto pero no te he mirado. Por eso te pido perdón. Ah… y admite mi admiración franca. Hay personas que no sabemos pelear, otras que no tienen ni media galleta de sensibilidad. Pero por mucha fría ecuación que resuelvas hay una Amelie escondida. Y eso lo sabemos algunos lectores. ¿Y sabes quien lo sabe también? Kalle Blomkvist de los Cojones.

La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina Stieg Larsson. (Segundo tomo de la trilogía Millenium)

 

 

Gatopardismo…Nothing is gonna change my world

El dibujo de una pipa

Ya he contado en muchas ocasiones como el cine, la literatura, la imagen de una huella en la nieve pueden revitalizarnos en un momento dado o hundirnos en la miseria. Como ya os dije en el post anterior, creo que en tiempo de tormenta no conviene hacer mudanza…No sé si será el botellón de couldina que llevo haciendo desde hace dos días, pero me siento como el Gatopardo ."Demasiadas cosas tienen que cambiar para que todo siga siendo igual…" Pero quiero que lo que me rodea y conforma mi pequeño hábitat necesario para no perderme en mi melancolía siga provocando mi sorpresa, manteniendo intacta mi capacidad de asombro ante lo que sucede todos los días. Me sigue pareciendo increíble no poder aparcar en espacios que me parecen inmensos para mi minúsculo coche. Cómo puede ser que haya una conexión entre todas las lavadoras del mundo para crear un agujero negro en el que confluyen todos los calcetines desparejados del Universo. Que personas con las que me cruzo todos los días a la misma hora sigan esquivando mi mirada en un claro intento ahorrativo de saludo. Por qué me olvido todos los cupones de descuento en casa cuando voy a la compra a pesar de dejarlos en la entrada. por qué me pongo tan contenta al volver a colgar la ropa de verano en el armario cuando llega mayo si total va a llover un huevo y aún encima seguro que no me sirve. Pero qué alegría encontrarte en el bolsillo una entrada de cine arrugada de hace mil años de aquella película que tanto te gustó, o ese billete de cinco eurazos (toda una fortuna, tíos, a final de mes) en el pantalón que no te pones porque tienes terror a verte con él. Por no hablar del bikini que al año siguiente te queda como un tanga…

Claro que quiero que el mundo cambie, ya os lo he dicho. Pero no quiero perder mi mirada de sorpresa ante lo cotidiano, aunque esté llena de cosas terribles. No por lejanas menos duras. Esa facultad de sentirme parte del mundo aunque sea desde mi confortable y displicente visión occidental no quiero perderla. Quiero seguir mirando a la cara de los que compran un tetrabrik de vino y una manzana en el supermercado. Observando el esfuerzo del que intenta vendernos cualquier chamarilada en un pub a las tantas de la mañana. O la inmensa dignidad de la señora que revuelve en la basura de una céntrica calle coruñesa y que rechazó amablemente mi ayuda cuando se la ofrecí. Algunas cosas podemos cambiarlas, otras no. Pero siguen estando ahí y no conviene cerrar los ojos. Aunque los párpados duelan de culpabilidad.

Os dejo con mi Rufus versionando a los de Liverpool…Across the Universe…"Words are flowing out like endless rain into a paper cup (…) Nothing is gonna change my world…"

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