Anchoas y Tigretones

El signo de los tiempos

Os digo de verdad que esto del facebook es un cruce entrepasear por los Cantones coruñeses en su época dorada y el feirón de los Mallos de toda la vida. Me explico: entre alegrías de reencuentros-he tenido algunos verdaderamente gloriosos-y desencuentros-vaya por Dios, no somos nadie y cuando la gente es límite e insegura, se cree el centro del mundo y piensa que tenemos toooooodo el día para pensar en ellas-una encuentra verdaderamente perlas extraordinarias para la sociología aficionada.

Hoy ha sido uno de esos días. Viendo el blog de un neoengadido-Pablo, estoy haciendo los deberes como ves-salta uno de estos anuncios de la columna de la derecha que te dejan estupefacta (cómo me gusta esta palabra, mis alumnos ya la asumen como un lugar común en mis clases). El anuncio reza así:"Pon de patitas en la calle los malos recuerdos de tu ex". Parece ser que el 11 de diciembre hay una quedada masiva en Madrid en Príncipe Pío para que despechados o cachondos mentales hagan limpieza de fondo de armario y se liberen de toooooda esa colchoneta sentimental que nos dejamos olvidada a propósito en una caja y que puede actuar como kriptonita en días especialmente jodidos. Me parece que el asunto tiene un valor terapéutico que merece ser comentado. Tengo amigos que han aborrecido hasta el suelo por el que habían pisado sus ex. Amigas que han pasado por divorcios absolutamente kafkianos y donde el "te vas a enterar" actúa como la moneda de cambio para satisfacción de los abogados que ven como el proceso se alarga y, de forma directamente proporcional, puede subir la minuta final. Hasta tengo quien a estas alturas se refiere a una ex como "esa persona". Qué barbaridad.

Me encanta imaginarme lo que quemará la gente ese día. Desde el jersey imposible que has regalado, hasta la figurita lladroniana que hiere la vista. Quemar un album de fotos me parece casi un atentado al patrimonio, pero allá cada uno con sus cadaunadas (frase de un ex, por cierto). No sé si el espectáculo tendrá más de aquelarre divertido o de terapia malsana de grupo, pero, la verdad, promete. Pero no se por qué me produce cierta inquietud…Las rupturas, los cambios de domicilio, son siempre duros, aunque sean para mejorar tu salud mental o seguir el nuevo camino que el corazón y las vísceras te marcan. En un arranque de neomodernidad yo propuse a un ex hacer una fiesta de separación: reunir a todos los amigos, comunicarles la noticia y quitar hierro al asunto, que para llorar ya tengo mi almohada y algún que otro hombro (no estaría aquí sin muchos de ellos y lo sabéis). Ni que decir tiene que ese ex-persona sensata, sensible y con un sentido de la responsabilidad social mayor que el mío-replicó que ese acontecimiento sólo generaría dolor,perplejidad y desconcierto entre nuestros comunes amigos. Como yo no tuve fiesta de despedida de soltera porque no me veía dando tumbos por el Orzán adelante con un sombrero en forma de ya sabéis qué, me parecía una buena forma de finiquitar la relación. No pudo ser porque no hubo quorum. Y ahora me alegro. Me alegro de haber pasado años con una persona tan delicada para algunas cosas. Me alegro de tener recuerdos estupendos y divertidos. Y no quemaría nada. Lo guardaría en una caja muy bonita, con varias llaves y si algún día me atacase esa nostalgia autodestructiva, correría el riesgo de volver sobre mis pasos…y aprender a reír hasta de lo malo. A reír,no a burlarme. Y lo dice quien, todos lo sabés, se ríe muchísimo de sí misma. Pero todas, absolutamente todas las personas que han pasado por mi corazón tienen mi respeto. Y el bagaje que compartí también.

Si estuviese en esa quedada quemaría: los comentarios maliciosos, la falta de pudor y el respeto hacia las parejas que se forman, el ansia de cotilleo y la voluntad de hacer daño. El resto, es mío y sólo mío. Y como dijo Kissinger de Pinochet: "Es un hijo de puta. Pero es nuestro hijo de puta". No es mi caso. No he tenido en mi vida a ningún hijo de puta, por fortuna. Mi dolor es mío, no es público. El despecho puede disfrazarse de dragqueen pero seguirá siendo despecho.Y para reírme de mí y de mis patetismos ya tengo a mis amigos. Y por fin he entendido, Arias, lo del exhibicionismo cinegético. 

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4 pensamientos en “El signo de los tiempos

  1. Xa non o lembraba eu, mais alá quedou. As palabras, logo de escritas, teñen a súa vida, na que eu procuro non interferir.
    O da quedada paréceme estupendo, aínda que creo que queimar cousas alleas ten moi pouco sentido. A min, polo menos, as rupturas e desencontros puxéronme diante das miñas propias sombras, dos lixos que levaba de moitos anos, e aí, ás veces, no canto de queimar, abonda con ordenar, con deixar cada cousa no seu sitio, e retirar o que realmente sobra, con agradecemento polo seu papel na miña vida.
    Moitos bicos, perspicaz princesa, e cóidateme moito.

  2. ¡Cajo en Dios, qué bonito¡

  3. Princesa Sigrid en dijo:

    Carliños, xa sabes que son boa alumna e fago os deberes e as miñas reflexións, aínda que moitas veces sexan tardías.
    Real o ficticio: “Oes neno, que corra o aire e a foder no monte”😀

  4. Chapeau, Princesa Sigrid.

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