Anchoas y Tigretones

Madres e hijas

 Lorelai y RoriAlicia y Alicita, Patricia y Claudia, Esther y Marina, Blanca y Blanquita, Chuti con Celia y Lola, Natacha y Anna, Marta y Martita, Bea y Claudia, Vane y Emma, Virginia y Violeta, Olga y Cata, Bego con Olalla y Lucía, Yolanda y Helena, Nuria y Elena, María y Mariquiña, Tere con María y Paula, Merce con Nenona y Fer, Pili con Lorena, Ana y Alma……madres e hijas. Qué difícil es comprender la intensidad de este lazo cuando estás solamente de un lado. Sólo tengo la experiencia de hija. Pero me doy cuenta de que, en cualquier momento, están ahí. Siempre. Son como twitter.  Para recordarte con memoria prodigiosa tus defectos repetidos. Para enseñarte a atarte los zapatos y a jugar a la cuerda. Para recriminarte el maquillaje que llevas "porque ya eres muy guapa como eres". Para chantajearte emocionalmente y hacerte creer que su forma de entender el amor es demostrando preocupación. Para sufrir, a veces de verdad, a veces gratuitamente. Para soportar la competitividad repugnante de la adolescencia. Para cumplir años contigo, el mismo día en que sufrieron para traerte aquí, sea del modo que sea. Para estar desveladas en tus catarros, aprenderse el nombre de tus amigas, opinar absolutamente sobre todo, meterse donde no les llaman, comprarte faldas imposibles, echar pestes de la música contemporánea y recordarte, algunas, que siempre puedes tener un momento para visitar a tu abuela o a tus tías. Un poco pesadas. Pero incondicionales cuando la vida te trata mal, cuando te rompen el corazón, cuando no te han puesto esa nota que merecías, o no te han dado el papel de tu vida en la obra de teatro del cole. Saben mediar en los conflictos, a veces siguiendo el aforismo latino de "si vis pacem para bellum", pero destilan ese perfume de hogar que en algunos momentos nos marea y que tanto echamos de menos cuando nos falta. Nuestras risas son sus risas. Nuestras lágrimas son mucho más que lágrimas para ellas. Y cuantos años tienen que pasar para que las entendamos o acabemos pareciéndonos. Las queremos a pesar de ser ellas mismas. Nos sobran y nos faltan a la vez. Las cuidamos cuando lo necesitan. Las oímos sin escucharlas la mayoría de las veces. Y no les importa. Queridas madres.

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6 pensamientos en “Madres e hijas

  1. Acórdaste de ‘La danza de la realidad’, de Jodorowsky? Tiven como unha revelación ao ler que as nais e os fillos constitúen vidas que se escinden.

  2. Eu son filla e nai, estou ahí, no medio, perdida, turrando dunha e empurrando da outra, e viceversa, moitas veces querendo fuxir dunha débeda que sabes que non poderás pagar nunca, e outras querendo fuxir para non comezar a tecer aquela mesma arañeira…en fin, e logo, pénsalo ben e debeces polo sorriso da nai que quere matarse por ti tódolos días e polo bico madrugador desa preciosidade de filla que premia tódolos días da túa vida coa súa soa existencia…en fin, que fixeches un post para tomar cun bo viño nunha terraza…¡guapa eres tía!

  3. Princesa Sigrid en dijo:

    Vou ter que pechar o blog polo ataque de diabete que teño coa dozura dos vosos comentarios…prometo, Carlos, falar dos pais noutra ocasión. Ana, ós seus pés, señora, coma sempre. Mímasme moito, xa vin, escoitei e gocei da nova “Música para Sigrid”…I feel so spoiled…

  4. peñagrelo en dijo:

    Recuerdo una vez, de pequeña, invitada a pasar unos días en Teixeiro en casa de una amiga común, que acompañé a mi madre a comprar el detalle que iba de llevarle a la madre de nuestra amiga. Recuerdo que me enamoré (atención!!!!) de un delfín rampante de cerámica brillante en diversos tonos de azul y entusiasmada corrí hacia mi madre con la monstruosidad en la mano. Lo compramos y lo llevé encantada de la vida. No volví a pensar en este episodio hasta muchos años después, cuando comentándolo entre risas pregunté a mi madre cómo no había intentado disuadirme, porque la que en realidad quedaba fatal era ella. Y qué lección me volvió a dar esta mujer. Qué importa cómo haya quedado, me dijo, tú lo elegiste con toda la ilusión, cómo no iba a respetarlo yo…
    Si supiera hacerlo la mitad de bien que ella, daría por buena mi propia maternidad.
    Gracias princesa por este post tan especial.

  5. Ahhhhhhh! quiero estar en ese lista…Ana y Alma.

  6. Princesa Sigrid en dijo:

    Tus deseos son órdenes para mí. Por cierto, he visto un comentario en tu reseña sobre esta mi casa virtual sobre un contubernio de anchoas y tigretones…cuéntamelo todo. Biquiños a Alma, qué sorte ten de ter esta nai!!!

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