Anchoas y Tigretones

Archivar para el mes “septiembre, 2008”

Más surrealismo salonero

Gioconda de BoteroMi amiga Rita (y sus heterónimos Tamariz, Martins etc.) tiene una frase que a mí me encanta. Dice que, a tenor de lo que vemos todos los días por el mundo adelante, lo que hacían Dalí, Buñuel y Lorca en la Residencia de Estudiantes era jugar a las casitas. Que el verdadero surrealismo está delante de nuestras narices y no lo vemos. Bueno, yo a veces lo escucho. Magia cotidiana, que diría Andrè Breton. Cotillerío profesional y sociología aficionada.

Otras cuantas perlas:

  • "Ayer estaba cansadísima. Me tumbé en el sofá y me quedé instantánea".

F. vecina de Patricia. Qué bonita es esta frase. En realidad, ¿qué quiere decir: inconsciente, instantáneamente dormida, Nescafeinizada….? 

  • "¿Tienes frío, Rosa? "
  • Sí que tengo, sí. Estoy totalmente antoñita"

Qué bien, aparte de aguantar el pelete te cambias el nombre. Es que "aterida" suena excesivamente galaico para ser utilizado por una señora kuruñésica como Dios manda.

  • "Esta chica se da muchos aires, la verdad es que tiene unas Ínsulas…"

¿Cúales serían? Si es la Barataria, me apunto, siempre tuve admiración y cariño por la muy simpática Teresa Panza, lo que me haría convertirme en un personaje secundario del Quijote. Qué nivel, Maribel.

  • Versón del Padre Nuestro de una servidora hasta hace aproximadamente nueve años :
  • "El pan nuestro de cada día, danos DE HOY"

Lógica aplastante. El pan no puede estar reseso jamás. Fresquito, del mismo día y a poder ser  blanquito…mmmmm

  • Versión do himno galego dun amigo meu:
  • "QUERIDIÑOS rumorosos/ da costa verdescente…."

Lóxicamente, Manolo sabía que Pondal era bó rapaz (é da casa e non fai dano), pero como narrativa, un pouquiño verde si que está…

Muchas de las cosas que pongo aquí son más "momentos teniente" que surrealismo salonero. Pero Vane, que es una auténtica mina, me proporciona la última y que es genial:

  • Canción de la Oreja de Van Gogh:
  • "Siempre serás/bienvenido a este lugar/ LA MINISTRA de obsesiones (…)

Comprendo que la política sea absorbente, que la crisis nos coma por los pies, pero de ahí a crear un ministerio de obsesiones…en fin.

Os deseo un magnífico fin de semana. Yo me transmutaré en pinup para ir al festival de cabaret. Ya os contaré. Mientras tanto os recomiendo dos cositas:

Dietario voluble  de Enrique Vila-Matas. Voy a escribir una reseña la próxima semana. Qué interesante es, qué bien escribe y como se pasa por el forro absolutamente cualquier convención lectora. No sé si estoy a su lado en el espejo o simplemente no aparezco por ningún lado…

Abandoned garden  de Michael Franks .No es una primicia, claro, pero llevo unos días que he vuelto a escuchar este disco y me gusta muchísimo…por eso os lo recomiendo, a mí me encanta "Somehow our love survives" (Pereiro, no está tan buena como Eliane Elias, de hecho ni está bueno,  pero es de su cuerda)

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Neologismos y filología recreativa

Llevo mucho tiempo pensando en el post que voy a escribir hoy. No quiero decir con eso que debáis esperar una declaración de principios, pero hay cosas que me rondan en la cabeza desde hace tiempo y necesito ponerlas en la pantalla. Soy filóloga de formación y de deformación. Me encanta pensar en el idioma y en el lenguaje. Y soy una fan absoluta de los neologismos, sobre todo cuando pertenecen a ese lugar en el que habita el sincretismo y que nos hacen reunir en un único vocablo definiciones ultraperfectas. En eso, el inglés es un hacha. Un blackbird é un corvo de toda a vida, pero nosotros ya tenemos que tener un nombrecito específico. Pues no: "pájaro negro" ¿qué es lo primero que viene a la cabeza?: un cuervo. Hombre, no hay que llegar al nivel del alemán con todos esos sufijos y cosas raras (con perdón) que hacen que la lengua se trabe nada más empezar…aunque yo aquí no tengo criterio, porque sólo soporté una hora de alemán en mi vida. Me rentan más otras lenguas que me molan mucho, como el italiano, en el que el conductor de autobús es "autista". Pero la creación de palabras, como el personaje que interpretaba el propio Cela en La colmena ("Bizcotur: dícese de aquel que siendo bisojo y mal encarado, mira a otro con aviesa intención. Puede también usarse como sustantivo") es mi gran hobby.

Inauguro esta sección de  Propuestas a la RAE con uno de los grandes mitos de mi vida. Mi Javi, Javier, Bardem, el único, el hombre que tiene la cara cosida a puñetazos y la ternura del dragón (perdóname Ignacio Martínez de Pisón por robarte este título pero le va al pelo). Me dan igual sus manifestaciones en el New York Times , lo que se tergiversa o se deje de tergiversar (por otro lado : ¿no tiene derecho a decir lo que le dé la gana? y que este es un país en el que el éxito de los demás, además de cabrear, humilla). Bueno, iba diciendo (please, stop me cuando divago) que lo descubrí cuando era un imberbe adolescente en el programa matinal de Pepe Navarro, gran fuente de sociología aficionada. Hacía de Superman. Como si hace de Chiquito. No voy a hablar de su potencial como actorazo, madre mía, sino de la esencia de su físico, de esa animalidad tierna y que está madurando poco a poco y que le sale a borbotones por todos los poros del cuerpo que la Penélope disfruta (quien fuera ella…ay). Patricia dice que yo soy su primera fan, la única. Le perdoné hasta Perdita Durango. Pero es que me superan esos ojos caídos (como los de Nicholas Cage y John Cusack, que también me molan un mazo), ese look de chulazo butanero que de repente te manda flores, esa risa escandalosa y la de medio lado de la cara. Qué ojos. Qué manos. Cómo le quedan los Dockers. Gensanta.

Vayamos al meollo de la cuestión. Propongo la creación del adjetivo "javierbardémico" para designar la masculinidad sin domesticar pero con un punto Armani que no convierta a los hombres en la nena Pitt ,en el catálogo Calvin Klein o en Conan el bárbaro. Javierbardémico es todo aquello que trascienda la sexualidad puramente irracional. Más allá de irracional. De aquí te espero y te vas a enterar porque yo también soy javierbardémica.

Señores académicos: olvídense de los cederrones, de las cepeuses y del mal fario que les dan los calcos, los préstamos y las invasiones bárbaras. Esta es una necesidad social. Yo necesito poder decir javierbardémico citando el diccionario, con la autoridad merecida y un punto chula de las filólogas militantes…

Automne malade et adoré…

 

Fotografía de Elliot Erwitt. USA, NY City, 1953

Adoro el otoño. Recuerdo hace años, muchísimos, mi primer año de universidad. Santiago era entonces para muchos de nosotros, la frontera de la libertad consumada, una mezcla plausible de los internados de Malory y de las películas universitarias americanas, aderezadas con las historias contadas por nuestros hermanos mayores, primos o demás. No pillé la época de poner posters del Che, pero sí soñé con ser la Maga de Cortázar,- de hecho lo soy- , conocí gente muy diversa, viví veladas interminables de música y charlas, caminé por calles que desprendían lluvia y encanto. Comimos espaguetis durante semanas, devorábamos cine y literatura sin tener un duro, asaltábamos la biblioteca de la Facultad de Filología como una promesa de arcanos que auguraban el devenir de la ficción contemporánea, los cantos de sirena escuchados por Ulises, el hotel en el que habitaba Proust y la tierna desesperación de Pavese… Salíamos de vinos y nos sentábamos a papar frío en la Quintana. Fumábamos como carreteros y hacíamos fiestas en pisos de amigos. Todo empezaba en otoño.

En 1985 recorté una frase de Alberti en El País que decía que "llegan ya volando, como locos niños amarillos, las hojas del otoño…". Llega el color de los campos de madrugada, entrevisto en la oscuridad, atravesando el camino que me lleva al trabajo. Los colores de las botas de agua, los paraguas, las castañas, la culpabilidad calórica del chocolate con churros, la manta que ponías sobre mis hombros para ver la tele de noche, las gafas que me quitabas al dormirme, el olor a ti. Era otoño.Y quedó atrás.

No sé cómo sería un otoño en Nueva Inglaterra, pero leyendo a John Irving  imagino siempre una sinfonía de naranjas, rojos y rosados acribillando el suelo de un verdor extraño. Pero en este otoño me he quedado sin David Foster Wallace, una familia ha visto morir asesinado a un militar en Santoña, caen los mercados financieros, los niños chinos se envenenan con leche infantil y se me queda el corazón en invierno, como a Daniel Auteil en la película del mismo título. Y tengo mucho frío en el alma. Otoño gris. Enfermo y maldito.

Efecto L’oreal: porque yo lo valgo

 

Gracias a Yolanda por enviarme esto. Gracias a todos los que me leéis ya desde hace más de un mes. Gracias a los que no habéis escrito comentarios por pudor, por desidia, por falta de tiempo…Gracias a Patricia que para leerme aprendió que un ordenador no era un enemigo y a Claudia, su hija, por enseñárselo. Gracias a Ana, Alicihin, Cronopia, Saldos Arias, Guti, Hal (si no llega a ser por ti, neno…), Lu, Pereiro (que me contó los lunares), Peñagrelo, Dulcamara, etc. etc…Gracias a todos .

Pero este post es para ti, porque siempre, siempre, quiero tener tus ojos sobre lo que yo escribo. Y porque te gustan las señoras de más de cuarenta. Te quiero mucho y lo sabes. Y porque las cronologías me las paso por el forro : efecto L’oreal, porque yo lo valgo.

 

Palabras de Santiago Gamboa, escritor colombiano.

 Las mujeres de mi generación son las mejores. Y punto.
Hoy tienen cuarenta y pico, incluso cincuenta y pico, y son bellas, muy bellas, pero también serenas, comprensivas, sensatas, y sobre todo, endiabladamenteseductoras,esto a pesar de sus incipientes patas de gallo o de esa afectuosa celulitis que capitanea sus
muslos, pero que las hace tan humanas, tan reales. Hermosamente  reales.

Casi todas, hoy, están casadas o divorciadas, o divorciadas y vueltas a casar, con la idea de no equivocarse en el segundo intento, que a veces es un modo de acercarse al tercero, y al cuarto intento. Qué importa…

Otras, aunque pocas, mantienen una pertinaz soltería y la protegen como ciudad sitiada que, de cualquier modo, cada tanto abre sus puertas a algún visitante.

 Nacidas bajo la era de Acuario, con el influjo de la música de Los Beatles, de Bob Dylan…. Herederas de la ‘revolución sexual’ de la década de los 60 y de las corrientes feministas que, sin embargo recibieron pasadas por varios filtros, ellas supieron
combinar libertad con coquetería, emancipación con pasión, reivindicación con seducción.

 Jamás vieron en el hombre a un enemigo a pesar que le cantaron unas cuantas verdades, pues comprendieron que emanciparse era algo más que poner al hombre a trapear el baño o a cambiar el rollo de papel higiénico cuando éste, trágicamente, se acaba, y decidieron pactarpara vivir en pareja.

 Son maravillosas y tienen estilo, aún cuando nos hacen sufrir, cuando nos engañan o nos dejan. Usaron faldas hindúes a los 18 años, se cubrieron con suéter de lana y perdieron su parecido con María, la virgen, en una noche loca de viernes o sábado después
de bailar. Hablaron con pasión de política y quisieron cambiar el mundo.

 

 Aquí hay algunas razones de por qué una mujer de más de 40 nunca te va a despertar en la mitad de la noche para preguntarte….’¿Qué estás pensando?’ No le interesa lo que estás pensando.

 Si una mujer de más de 40 no quiere mirar un partido de football, ella no da vueltas alrededor tuyo. Se pone a hacer algo que ella quiere hacer y generalmente es algo mucho más nteresante. Una mujer de más de 40, se conoce lo suficiente como para estar
segura de sí misma, de lo que quiere, y de con quién lo quiere.

 Son muy pocas las mujeres de más de 40 a las que les mporta lo que tú pienses de lo que ella hace.Una mujer de más de 40, tiene cubierta su cuota de relaciones ‘importantes’ y ‘compromisos’.Lo último que quiere en su vida es otro amante posesivo. Es muy raro que entren en una competencia de gritos en medio de la  ópera o de un restaurante caro. Las mujeres de más de 40 son generalmente generosas en alabanzas. Ellas saben lo que es no ser apreciadas lo suficiente. Tienen suficiente seguridad en sí mismas como para presentarte a sus amigas. Una mujer más joven puede llegara ignorar hasta a su mejor amiga. Las mujeres se vuelven psíquicas a medida que pasa el tiempo. No necesitas confesar tus pecados, ellas siempre lo saben.

Son honestas y directas. Te dicen directamente que eres un imbécil si es lo que sienten sobre ti. Tenemos muchas cosas buenas que decir de las mujeres de más de 40 y por múltiples razones.
Lamentablemente no es recíproco. Por cada impactante mujer de más de 40, inteligente, bien vestida y sexy hay un hombre con casi o más de 50….pelado, gordo, barrigón y con pantalones arrugados haciéndose el gracioso con una chica de 20 años.

 ‘Señoras….. Les pido perdón por ello…. “

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